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(Exclusivo) Embajador de Canadá en Perú, Ralph Jansen: “Hacia una Lima Inteligente”

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Canadá atento a los retos. La Embajada de Canadá en Perú organizó el Seminario: Hacia una Lima “Inteligente”. Expertos canadienses y peruanos coincidieron en señalar que es sustancial identificar las necesidades de la capital peruana, considerada por Forbes, como la tercera más caótica en el ránking de las ciudades con el peor tráfico del 2018. Al respecto, el embajador de Canadá en Perú, Ralph Jansen, señaló que para cada Smart City, debe darse una “planificación maestra”.

El diplomático precisó que las ciudades tendrán que ser “inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles”, en un mundo donde cada vez crece el número de alcaldes que se fijan objetivos claves de reducción de huella de carbono, a través de planes estratégicos consensuados.

“Las ciudades inteligentes, o Smart City serán la tendencia de la configuración de nuestros espacios urbanos en este siglo”, señaló.

Asimismo, resaltó que es clave que “las necesidades del ciudadano estén en el centro de cada Ciudad Inteligente”, las cuales pueden estar relacionadas a presiones de la ciudad, seguridad pública y vigilancia, servicios al ciudadano y transporte.

Dijo también que “ha quedado claro, gracias a los diversos expositores y panelistas que una mayor participación ciudadana a través de Ciudades Inteligentes puede mejorar la toma de decisiones y la formulación de políticas para los gobiernos locales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los desafíos para cada ciudad son diferentes y no todas requieren las mismas soluciones.

“No todas las ciudades son conscientes del papel que la tecnología puede tener para resolver los desafíos críticos de las ciudades, y no todas las soluciones involucran, necesariamente, la implantación de nueva tecnología”, aclaró el embajador canadiense.

Agregó que durante la sesión se demostró también, que las ciudades comprometidas con la incorporación de soluciones inteligentes deben desarrollar documentos de planificación maestra que defina sus objetivos, “consultar estos planes nos puede dar una idea de cuáles son las necesidades de la ciudad y qué soluciones inteligentes pueden ser necesarias”.

Luego de la intervención de diversas entidades vinculadas al quehacer de la gestión urbana, el Embajador Jansen, resaltó que todos coincidieron en que los gobiernos municipales no son los únicos agentes que buscan soluciones de Smart City. “Otras instituciones y organizaciones en la ciudad, como universidades o asociaciones comunitarias pueden y deben ser socios cruciales para encontrar soluciones inteligentes para los desafíos locales”, añadió.

El planeamiento no imita un plan

Por su parte, el expositor principal, el profesor Mitchell Kosny, director asociado de la Escuela de Planificación Urbana y Regional de la Universidad Ryerson, remarcó que caminar hacia la creación de Ciudades Inteligentes, requiere básicamente del “proceso” de planeamiento, que carece de un plan pre establecido o traído de otra realidad; y puntualizó que ello demanda también trazarse “metas posibles”.

Explicó que producto de las Smart City o Ciudades Inteligentes se genera abundante data que debe ser adecuadamente gestionada y aparece el tema de la propiedad intelectual sobre la misma, un asunto que deberá ser considerado en la legislación al respecto, por lo que agregó que se requiere de liderazgo y una serie de disciplinas para que dicho modelo esté al servicio de los ciudadanos.

En otro momento y vía conferencia remota David Cooper, presidente y fundador de Leading Mobility, informó que, en ciudades como Toronto, la realidad involucra hechos como el uso de vehículos autónomos, aquellos que pueden arrendarse en las calles, así como el uso de los modernos vehículos eléctricos, todo ello con nuevas tecnologías que demandan “soluciones proactivas”. Añadió que, por ejemplo, “se espera ver qué sucederá con el trabajo del chofer y qué nueva estructura social será creada”.

Las muertes por atropellos u otros. Para Mariana Alegre, Directora Ejecutiva de Lima Cómo Vamos, las muertes constantes pueden ser reducidas notablemente con medidas económicas, pero concretas, las cuales ya han sido propuestas, pero no son impartidas, por una falta de liderazgo que según indicó, espera que recaiga en la joven entidad Autoridad de Transporte Urbano (ATU).

Ejemplificó que, en la ciudad de Sao Paulo, se dio una norma para reducir la velocidad en vías rápidas a 60 km por hora y redujeron las muertes, en un 25%. “No se necesita mucha inversión, se requiere replantear cómo se va a invertir en vías nuevas y garantizarle fluidez al conductor”, anotó.

Una cuestión que atañe a todos. Al respecto, Luis Quispe Candia, de la ONG Luz Ámbar, lamentó que hasta la fecha la población en general no valore un sistema integrado de transporte, que beneficia a la población con un “transporte ordenado y lo cual involucra a todos los actores”.

La Ciudad Inteligente, debe ser un lugar donde mejore la calidad de vida. Para Gonzalo Covarrubias, gerente general de WSP Perú, tener una mejor ciudad da ganancia para todos por lo que es importante considerar “cuatro grandes mundos”.

El mundo de la edificación que incluye a los espacios públicos, los verdes, los residenciales y los comerciales. Por otro lado, el del transporte, ya sea urbano, intermodal y distintos medios, además de cuánto público se mueve.

“Podemos medir ser eficientes y conectar todo a internet, pero eso tiene un desafío: quién lo controla, quién tiene la data, quién se beneficia”, planteó, tras remarcar el concepto de tener presente el bien común.

En esa línea, agregó que los grandes sistemas urbanos, desde hace 30 años o más, llevan a más gente a las ciudades, por lo que hay que lidiar con las carencias de agua, energía y el buen manejo de los residuos.

Sobre el rol de sector público y la sociedad civil. Leonie Roca, Presidente de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) dijo que es importante pensar en cómo diseñar mecanismos para que el sector público pueda actuar. “Como gestionamos sistemas que son realmente complejos, que permitan la experimentación”, puesto que el sector público no está diseñado para eso y el funcionario que actúa está expuesto a ser acusado y sometido a juicios porque no cumple con metas o requisitos.

La titular de AFIN, consideró importante entender el rol que se tiene desde el sector social, la Academia, los activistas y otros “para colocar en la agenda un proceso que involucre esa mejora de la ciudadanía de manera integral y que no solo vea temas ambientales o de salud”.

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