Graciela Arrieta, miembro del Comité Organizador de proEXPLO 2026

La reducción de las brechas de género en la minería peruana requiere de liderazgo, medición rigurosa y una integración real de la equidad como eje estratégico del negocio en la industria minera, afirmó Graciela Arrieta, directora de la Cámara de Comercio Australia Perú y miembro del Comité Organizador de proEXPLO 2026.

La especialista en género en la industria minero-energética señaló que, pese a los avances en la conversación sobre diversidad, la participación femenina en la minería peruana se mantiene cercana al 7%, una cifra que evidencia la necesidad de transformar la cultura organizacional del sector.

Brecha por resolver

La política importa, pero el liderazgo marca el ritmo. Cuando una organización decide medir, gestionar con datos y mirar capacidades antes que limitaciones, la equidad deja de ser un discurso y se convierte en un motor real de sostenibilidad y competitividad”, sostuvo.

Entre las medidas clave para acelerar el cierre de brechas, destacó la importancia de contar con liderazgo comprometido, sistemas de medición efectivos y políticas sectoriales adaptadas a la realidad minera, como campamentos inclusivos, procesos de reclutamiento sin sesgos, turnos compatibles con la vida personal e infraestructura adecuada para todas las etapas del ciclo minero.

Arrieta subrayó que la formación técnica y científica es un factor decisivo para atraer y retener talento femenino. La baja participación de mujeres en carreras STEM sigue siendo una de las principales barreras estructurales para su incorporación a la minería, especialmente en especialidades como geología, ingeniería, operaciones, metalurgia o automatización.

Inclusión

Finalmente, Arrieta resaltó que las empresas que incorporan mujeres con sólido conocimiento técnico logran equipos más complementarios, con mejor análisis y gestión del riesgo.

Cuando las mujeres acceden a formación técnica adecuada, su ingreso se fortalece en etapas como la exploración, donde ya representan alrededor del 10% del empleo, el porcentaje más alto del ciclo minero. Esto demuestra que la educación es la puerta de entrada real a una industria cada vez más sofisticada y multidisciplinaria”, concluyó.