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GyM recupera estabilidad financiera. Su presidente, Augusto Baertl detalla proceso

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Por encima de las acusaciones relacionadas al caso Lavajato, tras 28 meses Graña y Montero (GyM) ha logrado recuperar su estabilidad financiera y para lo que fue necesario vender activos no estratégicos, así como atraer a nuevos inversionistas, quienes han aportado capital fresco y su plena confianza en la organización, informó su presidente, Augusto Baertl.

“Ante la gravedad de la crisis legal y reputacional, implementamos diferentes procesos en la búsqueda de la verdad respecto a las imputaciones por supuesta participación en actividades ilícitas, acompañado de un plan de comunicación con nuestros diferentes stakeholders y todo el país, para darles a conocer transparentemente cuál era la situación de la compañía”, agregó.

“Con un nuevo directorio compuesto por mayoría de independientes y una nueva gerencia general, iniciamos un proceso de transformación e hicimos público 40 días después un manifiesto a todo el país, comprometiéndonos con la verdad, transparencia y la verdad”, anotó.

Restructuración organizacional

El titular de GyM, destacó que una de las medidas más importantes fue la creación de la gerencia de riesgos y cumplimiento, la cual lideró la implementación de nuevas políticas y procedimientos, “proceso que hoy nos permite asegurar un adecuado balance de poder entre la administración y los sistemas de control interno”.

“Paralelamente, la gerencia general ha venido conduciendo un proceso de reestructuración organizacional para dejar de ser un grupo de empresas y pasemos a constituir una verdadera corporación regional”, precisó.

Dijo que la empresa ha sido auditada por clientes de talla mundial, quienes han validado los cambios introducidos en la organización, y por lo cual ya le han adjudicado importantes contratos que aseguran “la continuidad de nuestras operaciones para los próximos dos años”.

Asimismo, afirmó que los actuales responsables de Graña y Montero continúan colaborando con la Fiscalía en los diferentes procesos de investigación que lo involucran en el caso Lavajato, a fin de esclarecer lo realmente ocurrido.

“Hace poco, la compañía cumplió 86 años de fundada, y dimos gracias por ser la organización que aún somos, unas de las pocas del rubro que cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York, que representa el 1.6% del producto bruto interno del Perú y que cuenta con el talento de 15 mil trabajadores y 4 mil ingenieros y técnicos”, remarcó.

Subrayó que hoy Graña y Montero es una nueva empresa, alineada a auténticos valores, que ve el futuro con optimismo y que ha reiterado su compromiso con el Perú y la región.

Travesía laboral en Milpo

De otro lado, el ejecutivo refirió que toda su travesía en el mundo minero, primero como un simple trabajador y luego como alto ejecutivo, se han basado en la búsqueda de la verdad, en la transparencia y en la salvaguarda de la integridad del personal, “lo que me ha permitido ganar respeto, autoridad moral y liderazgo empresarial”.

Recordó que se inició como practicante universitario en Milpo, por lo que tuvo la valiosa oportunidad de compartir el trabajo duro de un obrero minero, lo cual le permitió entender los alcances de esa labor incorporándolo en su forma de ver la vida, “y ser consciente de la importancia del respeto mutuo en la relación personal”.

Luego tuvo un año de valioso aprendizaje como profesional, trabajando para la estadounidense Cerro de Pasco Corporation.

“Tras una breve ausencia, retorné a Milpo como jefe en la operación de la mina El Porvenir, en la que durante 30 años ocupé diversos cargos hasta llegar a la gerencia general”, resumió.

Acotó que entonces logró establecer una verdadera alianza estratégica con su personal y las comunidades, gracias a la implementación de programas de desarrollo en favor de la mejora de la calidad de vida de los lugareños, enfocados en salud y educación, mejoras en la capacidad de gestión en agro, ganadería, textiles e inclusive turismo, y que en cuya tarea también participaron ONGs.

“Esos logros favorecieron la operación minera con una mejora muy importante en la producción y productividad. Y esa alianza estratégica hizo que en los años oscuros del terrorismo, las instalaciones, viviendas y el personal de Milpo no sufriéramos ataque alguno, por la protección de las propias comunidades”, puntualizó.

Su gestión en Antamina

Baertl aseguró que su gestión en Antamina tuvo como norte la visión de desarrollo del entorno, logrando integrarse a las diferentes comunidades de la región, gracias a una relación de mutuo respeto y comunicación transparente de los compromisos asumidos.

“Por eso, jamás perdimos un solo bien por conflictos sociales y políticos, y pudimos poner en marcha la operación minera cuatro meses antes de lo programado y con un monto de inversión menor a lo originalmente proyectado”, resaltó.

Trajo a colación que en forma conjunta con las autoridades y líderes de la zona, diseñaron un plan regional de desarrollo desde la costa -en Huarmey y Pativilca- hasta el callejón de Conchucos, denominado “Corredor Oro de los Andes”.

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