La mayoría de nuestros países esperan que la economía se reactive post y así se recuperen progresivamente los empleos perdidos. Sin embargo, la realidad puede ser distinta. Con el distanciamiento social, la digitalización y el uso de nuevas tecnologías se ha acelerado en las empresas reemplazando algunos antiguos empleos. Esto implica que las personas necesitarán desarrollar nuevas habilidades para afrontar en el nuevo contexto.

La especialista en estrategias corporativas y CEO de , , aborda el tema: ¿Qué habilidades requieren los profesionales para afrontar el nuevo entorno?, mostrando estudios e indicadores sobre las habilidades duras y blandas que exigirá el nuevo contexto, así como el impacto de la transformación digital o la globalización en el empleo.

señala que, según un estudio de la red social para los profesionales, LinkedIn, las habilidades más solicitadas por empleadores y buscadores de talento para el 2020, están alineadas con un mundo cambiante, más digitalizado y con un enfoque cada vez más social. “Las habilidades duras más requeridas incluyen blockchain, inteligencia artificial, razonamiento analítico y cloud computing; y las habilidades blandas más solicitadas son: creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad e inteligencia emocional”, puntualiza.

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Agrega que, para afrontar el nuevo contexto, tenemos dos alternativas: el upskilling, que consiste en desarrollar nuevas habilidades y competencias para el trabajo actual y el reskilling, que comprende desarrollar habilidades y competencias para una nueva posición. “Esta situación genera un desafío para los gobiernos de repensar las políticas educativas y de digitalización, a fin de que el talento local pueda atender la demanda futura y sean más empleables”, puntualizó.

Sostuvo que una de las principales razones del descontento con el sistema, está asociada a la falta de oportunidades para mejorar su calidad de vida. Y cuando las personas son preguntadas sobre qué cambios quisieran introducir en el modelo económico, “casi el 60% pone en primer lugar mejorar los servicios de educación (encuesta de Ipsos de octubre de 2019)”, apunta.

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Según Gisella Benavente, para reducir la desigualdad y nivelar oportunidades un país necesita utilizar todo su talento y el capital humano disponible, pues lo vuelve más competitivo. “Hace 100 años, los países nórdicos eran los más pobres de Europa. Ellos mejoraron su sistema de salud y educación ya que cuando la mayor parte de su población es económicamente activa, produce más y le permite continuar garantizando educación y salud gratuita, cerrando un círculo virtuoso”, puntualizó.

Benavente señala que mejorar la educación amplía la capacidad de las personas de librarse de la pobreza facilitando su inserción laboral y mejorando el ingreso de sus hogares. “Incrementa la movilidad social, al crear más oportunidades de que los niños de familias pobres puedan vivir mejor que sus padres; y, fortalece las sociedades democráticas al promover igualdad de oportunidades”, apuntó.

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Sostiene que, desde el lado de las empresas, se puede implementar un nuevo modelo de gestión de personas basado en el bienestar del trabajador, el desarrollo de nuevas habilidades y la promoción de la diversidad e inclusión en un ambiente laboral basado en la equidad y la ética.

“Entramos a una nueva era con una visión más amplia de lo que significa el propósito y contribución a la sociedad de las compañías. Se espera que aporten al desarrollo de una agenda común que enfrente la desigualdad fomentando la movilidad social, aportando a la mejora de la educación y la formación del talento de nuestro país”, puntualiza.

Finaliza señalando que, “Sólo así seremos capaces de atender las necesidades del nuevo entorno, salir de esta crisis y construir un mejor futuro para todos”.

Fuente: Gestión