Luis Palenque - 3M

Por , director general de para la región Andina 

Es una realidad que en la última década la población mundial ha hecho una mayor conciencia hacia el cuidado y preservación de los recursos naturales, el medio ambiente, y el cambio climático. Ahora, tanto individuos, gobiernos como empresas están implementando acciones y estrategias sustentables que les ha permitido optimizar los recursos que servirán como sustento para las próximas generaciones.

Ahora, y con la terrible crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, el planeta tierra ha experimentado -hasta cierto punto- un nuevo respiro. Esto debido a que miles de fábricas han tenido que suspender parcialmente sus operaciones, a la par que han dejado de circular millones de automóviles en todo el mundo, y que muchas otras prácticas “cotidianas” han tenido que verse pausadas.

De acuerdo con el journal Geophysical Research Letters, China, Europa Occidental y Estados Unidos, experimentaron una reducción del 60% en la contaminación emitida por dióxido de nitrógeno a principios de este año. Asimismo, un informe realizado por la NASA señaló que algunos de los epicentros de la pandemia como es la ciudad de Wuhan, y países como Italia, España y Estados Unidos, redujeron en hasta un 30% sus índices de contaminación en los últimos meses.

Estas cifras son sorprendentes y nos dejan una importante reflexión: como sociedad debemos aprender a identificar aquellas oportunidades que nos permitan contribuir con la preservación y cuidado del medio ambiente. Si bien es cierto, que varios países en el mundo ya están comenzando a reactivar sus actividades económicas de forma paulatina, ahora es momento de que el sector empresarial comience a adoptar nuevos modelos -incluidos los circulares- que prioricen la reutilización y el reciclaje de los materiales.

Para comprender mejor el término, la economía circular busca cerrar ciclos -tal y como lo hace la propia naturaleza- evitando la extracción masiva de materias primas y el derroche energético. Sin duda, este concepto va mucho más allá de reducir, reutilizar y reciclar materiales, ya que pretende conectar procesos con otros, alargar la vida útil de los productos y respetar los tiempos de regeneración natural de los recursos.

En este mismo sentido, diversos organismos internacionales y activistas de alto calibre -han señalado por varios años- que el modelo actual de consumo y producción tiene grandes repercusiones en el equilibrio medioambiental de nuestro planeta. A pesar de ello, personas, empresas y gobiernos siguen haciendo caso omiso ante esta gran problemática.  

Derivado de esta situación, debe existir un compromiso por parte de las empresas -entendidas como organismos económicos de impacto social con responsabilidades- para trabajar por un planeta más equilibrado, verde y seguro. Para ello, no basta solo con las buenas intenciones, sino de acciones específicas, marcos estratégicos que permitan guiar a las organizaciones hacia el puerto de la sustentabilidad, así como de marcos regulatorios e intervenciones gubernamentales.

Bajo esta misma línea, la iniciativa privada tendrá un rol crítico, y por ello, los líderes de las organizaciones deberán ser activistas de sus valores, cultura e iniciativas, lo cual permitirá permear estos valores entre todos sus colaboradores.

En caso específico de , hemos tenido muy claro este compromiso y hemos alineado nuestros objetivos de sustentabilidad con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas, lo cual nos ha permitido enfrentar de manera exitosa los desafíos más importantes de la humanidad, dirigiendo nuestros esfuerzos en las siguientes áreas: Ciencia Circular, Ciencia para el Clima y Ciencia para la Comunidad.

Es una realidad que el mundo que nos rodea está cambiando rápidamente y que los desechos y escases de los recursos naturales amenazan cada vez más con destruir y afectar nuestro ecosistema de una manera sin precedentes. Por tal motivo, es nuestro deber como sociedad generar este cambio positivo, que permita a las generaciones futuras contar con los recursos naturales necesarios para su sobrevivencia.