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Nuestro gremio profesional reconoce las medidas de aislamiento adoptadas por el Ejecutivo en el marco de la Emergencia Sanitaria, así como el buen criterio del Ministerio de la Producción que en su propuesta de reactivación ha priorizado para la etapa de contención al subsector minero, con el objeto de dinamizar la economía a nivel local, regional y nacional.

Hoy, luego de casi 40 días de confinamiento y con el ánimo de aportar a la consecución del anunciado objetivo de una reactivación económica progresiva, manteniendo criterios sanitarios que mitiguen el riesgo del COVID-19, el   destaca que el sector minero peruano, además de su innegable aporte a la economía nacional y local, reúne características singulares para un reinicio progresivo: ubicación remota, huella operativa cercada, altos estándares de seguridad industrial – sanitaria y trabajo en ciclos rotatorios.

En adición, se vienen trabajando criterios operativos que incrementarán el estándar sanitario minero, para seguridad de nuestros trabajadores y las poblaciones aledañas a las unidades de operación:

  1. Organización del trabajo minero en un sistema rotatorio más extendido que 14 días de trabajo por 7 de descanso, para reducir la interacción con las poblaciones locales.
  2. Desglose de las actividades mineras en grupos o células de trabajo, para reducir la interacción entre toda la población laboral, lo que permitirá un mejor plan de acción ante un eventual contagio.
  3. Primer control sanitario previo al ingreso, donde se verificará temperatura corporal y cualquier indicio de sintomatología.
  4. Segundo control sanitario previo al ingreso, a través del test serológico. El mismo que se repetirá a los 7 días de permanencia en el campamento minero.
  5. Implementación de un control sanitario permanente, al inicio de cada guardia, a través del control de temperatura y sintomatología.
  6. Establecimiento de mayores estándares de distanciamiento social dentro del campamento minero, en términos de transporte, así como en alojamiento, comedores y recreación. Esto, de manera adicional al diseño de células de trabajo previsto en el punto 2.
  7. Programa de desinfección regular de áreas comunes y vehículos de transporte.
  8. Uso de equipos de protección personal, de acuerdo con el nuevo protocolo sanitario.
  9. Establecimiento de una capacitación efectiva y permanente de todos los trabajadores, sobre los cuidados de salud, tanto en el trabajo como en el hogar.
  10. Control excepcional, siguiendo el protocolo MINSA, cuando se sospeche de un caso de contagio. Para ello, se procedería al aislamiento de la persona y de toda su célula de trabajo.
  11. Implementación de espacios dentro del campamento minero, para eventuales cuarentenas.
  12. Adopción y seguimiento estricto, por parte del personal médico del campamento, de las normas emitidas por el MINSA. Dicho personal, contará con los implementos de seguridad que permitan brindar la atención y cuidados necesarios ante cualquier eventual sospecha de contagio.
  13. Establecimiento de protocolos sanitarios para la logística de ingreso de insumos y salida de producción de la mina.
  14. Difusión del nuevo estándar sanitario y laboral a todos los grupos de interés, en cada mina.
  15. Extensión de la cobertura del nuevo estándar sanitario a todas las comunidades o centros poblados vecinos a la mina.

En conclusión, dado que la industria minera es capaz de constituirse en un aliado en términos sanitarios y económicos para el país y, en especial, para la población altoandina que la alberga, la industria minera peruana debe ser una de las primeras actividades económicas en reactivarse progresivamente.