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Lluís Fontboté: Aclara la diferencia entre recursos y reservas

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La Tierra tiene cobre para 2,500 años más. Así lo aseguró Lluís Fontboté quien lamentó que en el ámbito no especializado se confunde reservas, de recursos minerales, lo que provocó la creación de un inexistente problema que además distrae de los verdaderos desafíos de la minería global, tal como el cuidado ambiental y social de la exploración y explotación de los recursos minerales.

Al exponer sobre “Los minerales del futuro” durante el reciente proEXPLO, el profesor de la Universidad de Ginebra, aclaró que son falsas las creencias en torno a la industria minera cuando se dice que los recursos minerales se acabarán en las próximas décadas o que el precio de los metales ha seguido una tendencia ascendente desde finales del siglo XIX hasta la fecha. “¡Nos haría falta los elementos necesarios para el bienestar del mundo! No es cierto”, descartó.

Ilustró que en las estadísticas del USGS (Servicio Geológico de Estados Unidos), lo que aparece realmente son valores de reservas; y que “las reservas solo son una porción de los recursos que se conocen, que han sido identificados y que se sabe que son económicos, además de otras características y especificaciones”.

Agregó que las reservas son una data dinámica y que las compañías mineras las definen en la medida que así lo necesitan y no antes; por lo que su cantidad o volumen “depende muy poco de la geología, depende únicamente de la cantidad de dinero que se utiliza para explorar”.

Es así que antes, dijo, aparecía que el zinc se acababa mucho antes que el cobre; y “eso no tiene nada que ver con la cantidad de cobre o zinc que hay en la Tierra sino con el tamaño de los yacimientos. Se sabe que para explotar un pórfido de cobre se necesita garantizar una producción en unos 40 o 50 años en general. Por esa razón las reservas de esos pórfidos son muchos mayores que por ejemplo los yacimientos de zinc o de oro, que por lo general son más pequeños”.

Dijo también que en los últimos 120 años, la tendencia de los precios ha sido a la baja contrariamente a lo que se expone y esto debido a que emplean precios nominales sin considerar la devaluación progresiva de la moneda; y que desde 1970 el consumo de los metales se incrementó notablemente, especialmente el metal rojo. “Ya en los años 90 el banco suizo UBS, antes del crecimiento enorme de China, previó que el gigante asiático iba a tener un crecimiento enorme del consumo del cobre”, agregó.

Años más tarde el crecimiento de China incluso superó lo que el banco UBS había proyectado, pero llegará a un máximo. “Una de las razones es que la industrialización avanza muy rápido y tendrá una evolución similar a la que tienen los países desarrollados como Japón, Estados Unidos y los de Europa. La otra razón es que la población en el mundo, según los estudios llegará a un máximo en el 2040 o 2050”, anotó.

En el caso de las tierras raras, precisó que su aprovechamiento demanda inversiones de dinero muy grandes. “A veces se habla mucho de tierras raras, de minerales críticos, pero lo cierto es que son metales que a veces son mercados de nicho, muy pequeños desde el punto de vista económico”, ilustró.

“Actualmente el crecimiento más fuerte se da en África, pero cuando avance, también seguirá la evolución hacia una curva plana como en otros países o incluso hacia abajo”, pormenorizó.

Los estudios de Tesla y USGS

En otro momento mencionó el estudio de Tesla según la cual tendríamos unos 2,500 años para yacimientos de cobre con las mismas características por encontrar (pensando en el yacimiento de las mismas leyes que hoy y las mismas técnicas); y más o menos del orden de 1,000 años para el oro.

Al referirse a las reservas de cobre, señaló que se tiene para unos 40 años y que “el USGS hizo un estudio para pórfidos y yacimientos estratiformes de cobre, en el que llegaron a la conclusión que probablemente había cobre para 600 años.

Demandas sociales y reciclaje

Al referirse a la aceptación social, recomendó que la forma para operar, aparte de una gran transparencia en todos los niveles, es crear confianza en la sociedad. “Lo cual requiere compartir el beneficio y las cargas a varios niveles”.

El investigador agregó que se requiere además un esfuerzo en labores de información para que la sociedad en general perciba que incluso con una utilización óptima de los recursos y altas tasas de reciclaje, el desarrollo y bienestar humano requieren encontrar y explotar materias primas minerales, para lo cual existen métodos para hacerlo de forma crecientemente sostenible.

“Es muy importante que la sociedad se dé cuenta que necesitamos metales, hay grupos en Perú y en el mundo que piensan que ya no es necesario hacer minería; lo cual, los que sabemos, sabemos que es ilógico porque por más que reciclemos hacen falta metales nuevos para lograr que el nivel de bienestar llegue a todas partes”, expresó.

“Necesitamos, para los próximos 26 años, tanto cobre, como todo el cobre explotado hasta ese momento”, afirmó, aunque dicho metal se pueda reciclar muy bien.

Más aún, consideró, si se recuerda sobre el movimiento global hacia una baja ignición de CO2, lo que significaría no usar combustibles fósiles en la locomoción, la demanda sería aún mayor. “Por ejemplo, si el calentamiento global, tuviera que quedarse solo a dos grados más de lo que tenemos ahora, necesitaríamos 22% más de cobre que lo que tenemos ahora o muchísimo más cobalto o muchísimo más litio”, sentenció.

Minas profundas

En otro acápite explicó que sólo con investigación científica y técnica se podrán desarrollar métodos para descubrir nuevos depósitos minerales, en parte bajo cubierta y a profundidades cada vez mayores, y explotarlos con el mínimo impacto. Esto último subraya la importancia de una formación óptima de geocientíficos en particular de geólogos e ingenieros de minas.

“La dificultad que tenemos ahora es formar geólogos capaces de trabajar con ‘big data’, ‘machine learning’ y tener la formación las nociones de la geología básica y de mineralogía. Que sean geólogos capaces de interpretar todos esos datos. Creo que la única forma de lograrlo es con la cooperación entre empresas y la academia”, anotó.

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