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La minería al límite: extracción a 0.23% de ley, minas de «acceso cero» y cierres de US$ 2,000 millones marcarán la era del cobre (Exclusivo)

Luis Rivera, director de operaciones para Sudamérica de Glencore

ProActivo | La urgencia global por asegurar minerales críticos estimula a la industria minera a límites inéditos: explotar yacimientos con leyes de cobre de apenas 0.23%, diseñar operaciones sin presencia humana hasta a 3.5 kilómetros de profundidad y asumir planes de cierre que hoy superan los US$ 2,000 millones por operación. Ante una demanda que desbordará la oferta en los próximos 10 a 15 años, Perú, Chile y el Congo se consolidan como los tres únicos garantes a nivel mundial para sostener la transición energética.

Así lo manifestó Luis Rivera, director de operaciones para Sudamérica de Glencore, quien delineó la agresiva transformación tecnológica que ya ejecuta el sector. «El objetivo principal, económico, tecnológico, pero sobre todo humano, es lograr que las minas no tengan personas operando», reveló el ejecutivo, quien detalló que la Inteligencia Artificial, los relaves secos y la inminente biolixiviación serán vitales para procesar minerales que hace dos décadas eran considerados mero desmonte.

El riguroso análisis geológico y financiero se dio a conocer en el marco del desayuno de trabajo de la Cámara de Comercio Peruano-Chilena. Durante la apertura del encuentro, el embajador de Chile en el Perú, Milenko Skoknic, subrayó el momento geopolítico de ambas naciones: «La minería es el gran motor de las economías de Chile y Perú, pero también de otros países de la región que se están abriendo a estas oportunidades».

Milenko Skoknic

El desafío geológico: a mayor profundidad, menor ley

Rivera fue enfático en cómo ha cambiado el negocio. Explicó que hace 20 o 30 años, la ley de corte de los yacimientos era de 0.5% de cobre. Hoy, el escenario exige rentabilizar lo que antes se descartaba: «Una mina como Lomas Bayas (Chile) mina a 0.23% de cobre. Antapaccay en Perú está minando 0.4% o 0.5% de cobre», reveló. Para el mineral que queda en los botaderos (con leyes de 0.1% a 0.2%), anticipó que la biolixiviación será el salto tecnológico que permitirá recuperarlo en muy poco tiempo.

Para enfrentar la mayor profundidad y los riesgos operativos, Glencore y otras gigantes apuestan por minas con «acceso cero». En tal sentido, Rivera citó el caso de la mina de oro South Deep en Sudáfrica, que opera a 3.5 kilómetros bajo tierra utilizando jumbos de tres brazos teledirigidos desde la superficie para evitar que los trabajadores bajen esos 3,000 metros.

En los tajos abiertos, sacar al personal humano cambiará hasta la geometría de las minas. «Si yo evito que bajen 1,000 personas, si pongo equipo automático, remoto, esas paredes que tienen 45 grados hoy, las voy a poder llevar a 47 o a 50 grados, pero con equipos, no con personas», explicó.

La pesada mochila del cierre de minas

En el plano ambiental, el ejecutivo advirtió que el cierre de operaciones ha dejado de ser un tema secundario para convertirse en un factor crítico de viabilidad financiera. «Uno puede entrar a Google y ver cuál es el costo de cierre de minas como Yanacocha o Antamina; son números públicos, superan los 2,000 millones de dólares«, precisó.

Como soluciones innovadoras, destacó la implementación de relaves secos a 4,600 metros de altura (Lomas Bayas) o el método de in-pit tailings (colocar relaves en tajos abiertos agotados), alternativas obligatorias frente a la inviabilidad social de aprobar nuevos y gigantescos tranques de relaves que amenacen cuencas hídricas.

Otro desafío tecnológico que tienen en común algunas minas, señaló, está en el arsénico que las hacen muchas veces inviables. En Perú: La Granja, Galeno, Michiquillay, Tantahuatay; así como los de profundidad de Collahuasi y de Escondida, en Chile. En tal sentido, precisó que la siguiente etapa es encontrar la tecnología que permita recuperar mineral de manera ambientalmente responsable, de tal forma que esos yacimientos sean “económicamente viables”.

La huella global y el rezago de 20 años en talento

Para dimensionar quién liderará estos cambios, Rivera detalló el músculo de Glencore: listada en las bolsas de Zúrich y Londres, opera en 30 países, más de 150 ciudades y cuenta con 140,000 empleados, abarcando hasta la Antártida. Hoy es la cuarta o quinta productora de cobre y la primera de cobalto en el mundo.

En la región andina, la gigante minera consolida una posición dominante: en Perú manejan el 100% de Antapaccay (Cusco) y fortalecen el triángulo distrital con el proyecto Coroccohuayco y la recién adquirida mina Quechua; además de mantener el 33.7% de Antamina, la operación logística en el Callao vía Perubar y sus firmas comercializadoras. En Chile, operan Lomas Bayas, la Fundición Alto Norte y el 44% de Collahuasi, mientras avanzan en un acuerdo con Codelco para una nueva fundición en el norte chileno que permita procesar el concentrado localmente, en lo que calificó como un «movimiento táctico de primer orden». En Argentina, reactivaron Alumbrera (parada desde 2018) y avanzan con el megaproyecto El Pachón (100% de Glencore), el cual definirá un «nuevo cinturón de cobre desplazado hacia el este».

Como parte de la expansión en operaciones, Glencore tiene una alianza con Codelco para una nueva fundición en el norte chileno para que el concentrado «sea tratado localmente», un movimiento «táctico de primer orden».

Gestión humana

Pese a las millonarias cifras e innovaciones en general, Rivera cerró con una dura autocrítica al sector sobre la gestión humana, reconociendo que la minería tiene una desventaja de 15 a 20 años respecto a las empresas tecnológicas en la retención de personal. «El nuevo profesional es diferente (…) La seguridad está basada más bien ahora en lo que se conoce como seguridad psicológica. Un entorno saludable y de respeto va a hacer que esa persona opere de manera segura y produzca más. Si no cambiamos, la industria no va a atraer al mejor talento», concluyó.

Delegación Empresarial desde Chile

Por su parte, Juan Carlos Fisher, presidente de la Cámara de Comercio Peruano-Chilena, instó al sector empresarial a asumir un rol activo y consolidar la integración bilateral por encima de cualquier coyuntura política. «Qué mejor que la minería para afianzar no solo la unión económica, sino fraternal de nuestros países», enfatizó el líder gremial al dar la bienvenida a la delegación empresarial en el marco de Expomina 2026.

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