Manuel Fumagalli: Es clave no dejar de avanzar en la agenda de racionalización administrativa 

Manuel Fumagalli, presidente de la SNMPE
Manuel Fumagalli, presidente de la SNMPE

Manuel Fumagalli, Presidente de la Sociedad Nacional de Minería. Petróleo y Energía (SNMPE), indica que los números ofrecen un panorama positivo. Pero es más importante que nunca hallar el equilibrio entre las necesidades de la población y el impulso de la economía.

No está siendo fácil, pero para reactivar el país aún hay mucho que podemos y debemos hacer. Las condiciones, nos dice el Ejecutivo, están dadas. Hace solo unos días, el actual ministro de Economía declaró que la recuperación del 10% de crecimiento para el 2021 ya no es una proyección optimista, sino una posibilidad real.

ROL EN LA REACTIVACIÓN

El actual ministro de Energía y Minas (MINEM), Jaime Gálvez, estimó que este año la inversión minera en el país alcanzará los US$ 4,200 millones, pese a la pandemia del coronavirus, y el 2021 se espera llegue hasta los US$ 5,400 millones.

Junto a ello, indicó que el sector cuenta con una cartera de proyectos de unos US$ 56,000 millones que involucran la posibilidad de construcción, ampliación, modernización u optimización de operaciones. En la última década el sector minero representó el 9% del PBI, el 16% de la inversión privada y más del 50% de las exportaciones del Perú. Por cada empleo directo que se genera en la minería se crean más de seis empleos indirectos, esto quiere decir que actualmente un millón y medio de familias peruanas son sostenidas por la actividad de la minería formal.

Por eso estamos trabajando por recuperar la producción hacia niveles prepandemia. Recordemos que entre enero y agosto, la producción minera habría caído en 19% respecto al mismo periodo del 2019, según cifras del INEI.

La minería formal se está reactivando y ha logrado aminorar la caída de manera paulatina con proyecciones de recuperación al 100% en todos los productos.

Según las últimas cifras disponibles de producción, se confirma esta tendencia y solo la minería aurífera muestra aún cierto retraso frente a los otros meta les. En cuanto a los índices de empleo, en octubre se ha llegado a una recuperación del 90% de su nivel previo a la pandemia.

EL GRAN DESAFÍO

Es clave no dejar de avanzar en la agenda de racionalización administrativa, pues la sobrerregulación y maraña burocrática que se ha generado en los últimos años solo resta competitividad, genera costos innecesarios y finalmente desincentiva la inversión.

Si bien hay señales positivas, como modificaciones al reglamento ambienta I de exploraciones, el nuevo reglamento de procedimientos minero y la simplificación de algunos procedimientos para el estudio de impacto ambiental (EIA) sobre el recojo de muestras con el Ministerio de la Producción (Produce) y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).

Además, se debe buscar y lograr una mayor articulación entre el Estado, las empresas y la sociedad civil, a fin de generar confianza y un clima social favorable a las inversiones, fortaleciendo la institucionalidad y respeto al Estado de Derecho. La conflictividad es una realidad para el sector y las demandas justas de quienes habitan en las zonas de influencia por infraestructura y servicios públicos básicos deben ser escuchadas por un Estado que ahora, más que nunca, debe cumplir su rol.

Ejecutar el canon y las regalías mineras de manera eficiente es también parte de la solución, así como el diálogo constante en un clima de respeto y equilibrio entre las necesidades de la población y el impulso vital que necesita el sector para cumplir su parte en esta misión de salir juntos hacia la luz al final del túnel.

Fuente: Gestión

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *