- En diálogo exclusivo con este medio, el titular del Congreso Mundial de Minería (WMC) advirtió que el 95% de la población desconoce que la minería sostiene a las industrias y la agricultura.
- Cala destaca a Perú como un caso de éxito educativo: mientras las universidades peruanas atraen a miles a la carrera de ingeniería de minas, en Europa la profesión atraviesa una crisis de interés.
- El WMC promueve el enfoque de las tres «T» (Trust, Technology, Transform) para integrar la ingeniería social y ambiental al ciclo minero.
Por Rebeca Ampudia
ProActivo (LIMA). En una entrevista exclusiva concedida a la revista ProActivo en el marco de la reciente edición del Congreso Mundial de Minería (WMC) celebrada en el Perú, el presidente del Comité Organizador Internacional, Marek Cala, analizó la coyuntura de la industria extractiva global. El también profesor de la Universidad AGH de Cracovia (Polonia) enfatizó que los desafíos contemporáneos del sector han dejado de ser exclusivamente operativos para centrarse en la viabilidad ambiental y social.
Durante el diálogo, Cala subrayó la importancia estratégica de los minerales críticos y elementos raros para las próximas décadas. «La minería es lo único que mantiene unidas a todas las cadenas de la industria. Sin materias primas, no hay nada», sentenció el especialista, marcando la urgencia de transitar hacia operaciones sostenibles y automatizadas.
La urgencia de la «geoeducación» desde las escuelas
Uno de los ejes centrales de la postura del WMC es combatir la desinformación sobre la industria. Cala estimó que solo el 5% de la población comprende el impacto real de los metales en la vida diaria. Recordando las protestas antimineras ocurridas en Arequipa durante el 2019 bajo el lema «Agro sí, mina no», el académico respondió con una premisa inversa: «Sin mina, no hay agro».
El experto explicó a ProActivo que la agricultura moderna depende de maquinaria y fertilizantes cuya existencia está ligada a la extracción de metales. Por ello, propuso implementar programas de «geoeducación» desde la educación primaria en los países productores, para enseñar que la tecnología de uso cotidiano —como teléfonos y computadoras— no existiría sin la actividad minera.
Crisis de profesionales en Europa frente al liderazgo peruano
Al analizar el panorama académico, Cala marcó un fuerte contraste entre el interés que despierta la industria en América Latina y su situación en el viejo continente. Destacó que el Perú tiene la ventaja de contar con una alta demanda estudiantil para la carrera de ingeniería de minas.
En contraparte, advirtió que en Europa la minería está estigmatizada. A pesar de los altos salarios que ofrecen empresas globales en países como Polonia, los jóvenes rechazan la profesión. «En mi universidad, para el primer año de ingeniería de minas, tenemos solo 12 alumnos», reveló. Agregó que la propia Unión Europea evita el término «minería» en sus documentos oficiales, sustituyéndolo por «exploración de materias primas», aunque la reciente crisis energética podría obligar al bloque a replantear su política de suministro estratégico.
Geopolítica, impuestos y el poder de las «Tres T»
El presidente del WMC también abordó el impacto de la gestión fiscal en la percepción ciudadana. Señaló que mientras en Polonia gran parte de los impuestos mineros se queda en los gobiernos locales —lo que eleva la aprobación ciudadana—, en el Perú existe un descontento por la centralización de los tributos en la capital, lo que dificulta la relación con las comunidades.
Para hacer frente a estos conflictos sociopolíticos, el Congreso Mundial de Minería impulsa este año el lema de las tres «T»: Confianza (Trust), Tecnología (Technology) y Transformación (Transform).
Cala concluyó la entrevista afirmando que hace 40 años los riesgos eran técnicos, como la estabilidad de taludes o los gases en minas subterráneas. Hoy, la viabilidad técnica es solo el primer paso. «Requerimos la confianza de nuestras sociedades y una transformación de la mentalidad. Esto ya no es únicamente ingeniería de minas; implica ingeniería social, ambiental y territorial, desde la localización del mineral hasta el cierre de la mina y la revitalización del área», puntualizó.

Abogada ambiental con más de 10 años de experiencia en el ámbito público y privado. Graduada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, egresada de la Maestría en Derecho con mención en Derecho Constitucional y DDHH por la misma casa de estudios. MBA por CENTRUM Católica con mención en sostenibilidad e innovación, miembro Beta Gamma Sigma; y, especialista en Sostenibilidad por el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Certificada en Gestión de Proyectos para Resultados (PM4R) del Banco Interamericano de Desarrollo. Email: [email protected]
























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