Mientras la economía nacional crecía apenas 2.6%, el sector minero movía sus propios engranajes, hierro que impulsaba a Ica, molibdeno que sostenía a Arequipa, cobre que salvaba a Áncash de una caída mayor y petróleo que, por el contrario, arrastraba a Loreto hacia números negativos. Un mosaico de realidades que el informe del INEI deja al descubierto región por región.
Ica
Ica fue el caso más llamativo. Su economía creció 7.4%, su cuarto trimestre consecutivo al alza, y el hierro de Marcona estuvo detrás de buena parte de ese resultado. La minera Shougang Hierro Perú había suspendido operaciones entre mayo y junio de 2025, y el efecto base de esa paralización impulsó los números de este año. A eso se sumó el aumento de producción de oro en Vista Gold. No todo fue positivo: el cobre y la plata cayeron por las menores operaciones de Marcobre y Nexa Resources Perú, y el zinc y el plomo también retrocedieron. El hierro hizo el trabajo pesado. La empresa china, de hecho, no ha estado exenta de tensiones: en abril de este año, ProInversión denunció que personal de Shougang bloqueó el ingreso a un área concesionada donde se proyecta construir un nuevo terminal portuario en San Juan de Marcona, una obra de más de US$ 400 millones.
Arequipa
Arequipa creció 4.2% con ocho trimestres consecutivos de expansión, y el molibdeno fue el protagonista minero de la región. Cerro Verde extrajo volúmenes favorables de ese metal, mientras Buenaventura aportó plata desde Tambomayo gracias a una mejor ley. El cobre, el zinc, el plomo y el oro, en cambio, bajaron. El resultado de Cerro Verde no es casualidad: en junio, la operación de Freeport-McMoRan en Arequipa registró un salto de 76.1% en producción de molibdeno frente al mismo mes del año anterior, impulsado por mayor concentración de molibdenita en los bloques procesados. En el segundo trimestre, la minera duplicó su utilidad neta a US$ 501.5 millones, con el molibdeno cotizando a US$ 31.5 por libra, casi el doble de los US$ 17.92 del año pasado. La mina se ha convertido en uno de los activos más eficientes del portafolio global de Freeport.
Moquegua
Moquegua creció 4.7%, impulsada por la manufactura de metales preciosos y no ferrosos, asociada a la mayor elaboración de cobre refinado. La industria de congelados de pescado y el procesamiento de carnes también contribuyeron. En el frente de inversión, Southern Peru Copper Corporation ha sido una de las empresas que más ha apostado en el primer semestre, con desembolsos destinados a la continuidad de Acumulación Toquepala 1 y la Planta de Beneficio Concentradora de Botiflaca. La producción de cobre de Southern, sin embargo, ha sentido el peso de las leyes más bajas: sus operaciones peruanas de Toquepala y Cuajone registraron una caída de 12% en la producción trimestral, una tendencia que la empresa espera revertir tras 2027 con mejores leyes de mineral.
Áncash
Áncash presenta el caso más contradictorio. Su economía se contrajo 2.5%, arrastrada por la manufactura de harina y aceite de pescado, golpeada por oleajes anómalos y medidas de sostenibilidad de la anchoveta. La pesca cayó. Pero la minería se expandió. Antamina, Santa Luisa y Norcobre extrajeron más cobre, y Antamina lideró con amplitud: solo en mayo produjo 38,909 toneladas de cobre, un crecimiento interanual de 70.1% que la consolidó como la principal productora del país con el 19.2% de participación nacional. Áncash, de hecho, se mantiene como la región que más cobre aporta al país, con el 19.6% del total. La minería fue el contrapeso que evitó una caída más profunda.
Tacna
En Tacna, la historia fue distinta. Su economía se derrumbó 15.5%, la peor caída del trimestre, y la minería tuvo mucho que ver. La extracción de cobre cayó por la baja ley del mineral en la unidad Toquepala de Southern, y el molibdeno, el oro y la plata también descendieron. La aceituna, cultivo estrella de la región, tampoco ayudó. El único sector que creció fue construcción, sostenido por inversión pública. Tacna sigue siendo la principal región productora de molibdeno del país, pero su desempeño trimestral refleja la volatilidad inherente a la minería.
La Libertad
La Libertad creció 2.8% con cuatro trimestres consecutivos al alza, pero el sector minero jugó en contra. La menor extracción de oro y plata atenuó el impulso que vinieron de la agroexportación de palta, caña, uva y espárrago, y de la autoconstrucción y obra pública en Bolívar, Chepén y Pacasmayo. La región produce oro, pero el volumen extraído en el trimestre no acompañó.
Loreto
El caso de Loreto es el más particular: su economía cayó 2.9%, y el subsector hidrocarburos fue el principal responsable. PetroTal Perú redujo la explotación de petróleo crudo en el Lote 95, en el campo Bretaña, por la declinación natural de la producción. La empresa, sin embargo, tiene planes de revertir esa tendencia. Su presidente y CEO, Manolo Zúñiga, confirmó que la compañía prevé reanudar la perforación de pozos de desarrollo desde octubre de este año, con dos nuevos pozos en el plan y una campaña continua durante 2027 para superar los 20,000 barriles diarios. La demora en la aprobación de la modificación del estudio de impacto ambiental del Lote 95 —que tomó casi tres años y medio— postergó inversiones clave. Al cierre de mayo, PetroTal había acumulado más de 32 millones de barriles de crudo y mantenía su posición como el principal productor de petróleo del país.
Lima
Lima también sintió el pulso minero, aunque de forma indirecta. Su economía creció 1.6% y el comercio fue el motor principal, con alta comercialización de vehículos, combustibles y productos de retail. La minería no aparece como sector destacado, pero la actividad extractiva en regiones proveedoras alimenta parte de ese dinamismo comercial.

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