baterías de litio (Ganfeng Lithium)

El premio Nobel de Química 2019, Stanley Whittingham, ha destacado este miércoles el papel fundamental que juegan las baterías de litio en la sociedad moderna, que permiten que la comunicación fluya de forma “instantánea” a través de nuestros dispositivos en cuestión de segundos.

“Sabemos lo que pasa en Ucrania en cuanto ocurre. Esto es, en parte, gracias a las baterías de litio”, ha expresado el científico durante su visita a Santiago para participar en la XXVI edición del Encontro Galego-Portugués de Química.

El científico británico, padre de la batería de iones de litio, ha inaugurado este congreso internacional anual que se celebra del 16 al 18 de noviembre en la Facultad de Química de la Universidad de Santiago (USC), que cumple cien años de historia.

Al inicio de su discurso, el Nobel ha llamado la atención de todos los asistentes, a los que les ha advertido sobre lo común que es llevar una batería de litio en el bolsillo.

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“No hay una sola persona en esta sala que no tenga una batería de litio consigo”, ha expresado.

En el marco de la conferencia plenaria titulada “Almacenamiento crítico de energía eléctrica y su influencia en el cambio climático”, Whittingham ha explicado que la Humanidad ha sufrido dos grandes disrupciones en los últimos 30 años: la revolución de las comunicaciones y los retos globales que se han producido en las cadenas de distribución a consecuencia de la covid-19.

“El covid nos enseñó también que no se puede confiar en las cadenas de distribución”, ha declarado.

Durante la ponencia, el científico ha advertido que la Humanidad tendrá que “adaptarse” al cambio climático, que todavía podemos controlar si conseguimos reducir el consumo de combustibles fósiles, ha aclarado.

“La energía eléctrica renovable más limpia será el futuro”, ha expresado el profesor, que ha remarcado que el almacenamiento de la energía es “clave” y que en ello las baterías de litio juegan un papel fundamental.

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En su ponencia, Whittingham ha señalado que aunque las energías eólica y solar dominarán en un futuro, son “intermitentes” y es necesario pensar en el almacenamiento de esa energía.

Como ejemplos ha puesto que en Nueva York ya no hay centrales eléctricas de carbón y que el almacenamiento en baterías de litio de AES Corporation llevó a cerrar la planta de carbón de Westover, en Binghamton (Nueva York).

También ha mencionado otras aplicaciones de las baterías de litio, que tienen que ver con la movilidad y los vehículos 100 % eléctricos y con el sector aeroespacial.

En los años 70 del siglo pasado Whittingham dio un paso crucial hacia la creación de las actuales baterías que se emplean en los teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, y también las que se usan en los coches eléctricos.

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“Consiguió un innovador cátodo en una batería de litio, hecho de disulfuro de titanio, que a nivel molecular tenía espacios que podían acoger los iones del litio, la clave que permite las recargas”, señalan desde la USC.

Eso abrió la puerta a los posteriores trabajos de John B. Goodenough y Akira Yoshino, que completaron el desarrollo de las actuales baterías recargables de ión-litio y compartieron con Whittingham el Nobel de Química de 2019.

Whittingham nació en Nottingham (Reino Unido) en 1941 y se doctoró en Química en la Universidad de Oxford (Inglaterra), para luego realizar una estancia postdoctoral en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

Tras trabajar en empresas petroleras como Exxon y Schlumberger, en 1988 pasó a ser profesor en la Universidad de Binghamton, uno de los nodos que conforman la Universidad Estatal de Nueva York, a la que sigue vinculado en la actualidad.

Fuente: Agencia EFE