Por: José-Carlos De Piérola
Socio fundador de Resiliencia y Territorio, profesor en CENTRUM PUCP y presidente del Comité de Sostenibilidad y Minería de la Cámara de Comercio Peruano Británica.
Especial para ProActivo
El Niño Costero extraordinario ya viene en camino. Según el Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), la probabilidad de que ocurra asciende a 88% en octubre y 85% en noviembre, con proyecciones de prolongarse hasta el otoño de 2027. Más de 1.5 millones de personas se encuentran en nivel de riesgo alto y muy alto en regiones clave como Piura, Tumbes, Lambayeque y La Libertad.
Recordemos que en 2017 las pérdidas económicas superaron los USD 3,100 millones. No podemos permitirnos repetir esa historia.
El Estado enfrenta múltiples urgencias y dispone de un margen de tiempo sumamente acotado para la prevención en el corto plazo; por su parte, el sector privado cuenta con capacidad organizativa, logística y preventiva en las regiones donde se sentirá el impacto. Ningún actor puede resolver esta crisis por separado, y lo que no se acuerda hoy no se improvisa en medio del desastre.
Por ello, hacemos un llamado urgente al sector público, al sector privado y a la Cooperación Internacional: colaboremos desde ahora, no cuando las lluvias ya hayan llegado.
Cuatro acciones concretas para empezar hoy
Para pasar del diagnóstico a la ejecución, proponemos articular esfuerzos inmediatos bajo cuatro ejes estratégicos:
- Mapear capacidades regionales: Identificar de manera precisa qué puede aportar cada actor —público, privado y cooperación— en cada territorio de riesgo antes de que se presente la emergencia.
- Acordar protocolos e inversión conjunta: Establecer reglas claras, roles definidos e información compartida para actuar desde el primer día. Asimismo, resulta vital buscar socios estratégicos que dispongan de fondos orientados a prevenir, atender y mitigar la vulnerabilidad climática de las comunidades.
- Organizar la gestión con visión de futuro: Crear un mecanismo de colaboración técnica para prevenir los impactos de futuros eventos de El Niño, La Niña y otros desastres ambientales. Esta amenaza no es coyuntural, es un desafío estructural.
- Invertir en prevención oportuna: Priorizar la infraestructura de conectividad y las obras de protección necesarias para reducir los daños antes de la llegada de las precipitaciones.
La ciencia y el aprendizaje internacional
La experiencia internacional y el conocimiento científico sustentan la urgencia de este llamado. Países como Chile, tras el terremoto de 2010, o Japón, durante la posguerra, implementaron políticas anticíclicas eficaces para generar empleo, conectividad e industria. Del mismo modo, China consolidó durante más de cuatro décadas su capacidad logística con un sólido soporte de inversión pública.
En paralelo, las evaluaciones científicas, incluidas las proyecciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), advierten que los desastres climáticos continuarán en aumento. En este contexto, la anticipación estratégica deja de ser un lujo para convertirse en una decisión vital de supervivencia y competitividad.
El Niño ya está en el mar. Convoquemos hoy la colaboración que necesitaremos mañana.
Respondemos a tus preguntas
- ¿Cuál es la probabilidad del Fenómeno El Niño Costero según el ENFEN? El ENFEN estima una probabilidad del 88% en octubre y 85% en noviembre, con la posibilidad de extenderse hasta el otoño de 2027.
- ¿Qué regiones de Perú registran mayor vulnerabilidad frente a El Niño Costero? Las regiones del norte peruano con mayor población en riesgo alto y muy alto son Piura, Tumbes, Lambayeque y La Libertad.
- ¿Qué propone José-Carlos De Piérola para enfrentar los desastres climáticos? Propone un esquema de colaboración técnica entre el sector público, el privado y la cooperación internacional enfocado en el mapeo de capacidades, protocolos de inversión conjunta, prevención estructural e infraestructura de conectividad.

Email: [email protected]























Deja una respuesta