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(OPINIÓN) Mónica Belling: Nueva Ley General de Minería, una Caja de Pandora

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Por Mónica Belling 

La escena del entrampamiento entre el ejecutivo y el legislativo llegó al punto del anuncio del 28 de julio del presidente Martín Vizcarra de pedir adelanto de elecciones.  Un mensaje político que, si bien tiene aceptación popular, parece no calzar en las auténticas necesidades del país.

Ya el sismo había empezado, en lo que corresponde a la economía nacional cuando días atrás el gobernador de la ahora convulsionada Arequipa, Elmer Cáceres Llica habló de una nueva Ley de General de Minería, como respuesta ante una protesta que él encarna.

Esa “oferta” fue tomada por el presidente como propia y así lo expresó durante el memorable mensaje a la Nación, dos años antes del Año Bicentenario.

En medio del intenso ruido político adoptar una nueva norma, y dejar a la “vieja”, por estar cerca de los 30 años, ha generado incertidumbre para analistas que han visto que el crecimiento macroeconómico del país ha ido de la mano con la dinámica minera, y del mismo modo están preocupados quienes temen una recesión nacional como consecuencia de la actual erosión política. Aquí muy cerca, la norma minera chilena, supera ese periodo con resultados más que óptimos.

Solamente para recordar, la actual Ley General de Minería dio buenos resultados. Se alcanzó cifras macro económicas pujantes, el país obtuvo reconocimiento global por ser capaz de tener una industria minera eficiente y con altos estándares ambientales y de seguridad, traer tecnologías y avances siempre perfectibles, pero mejores de los existentes antes de la mencionada norma. Con su presencia la pequeña empresa empezó a ver nuevos horizontes, al abastecer a una industria global y exigente. A la para la nación redujo sus altos índices de pobreza.

Además, hay algunos aspectos que al parecer en el campo político se olvida y se confunde. Si bien la demanda de minerales permanecerá, Perú no es el único país con la oferta minera, unos más unos menos. Todo depende de los estudios que se desarrollen en su suelo, todo depende de la historia minera de ese conocimiento, de la infraestructura del lugar, todo depende de la certidumbre de la política que se aplica y sobre todo, depende de cumplir -al margen de esos factores y otros- un largo ciclo de “maduración”, entre estudios previos y proyectos, que no baja de los 10 años, según el tipo de mineral y el país donde se encuentre. Eso claro está, si no se trata de abrir el suelo de manera irresponsable e ilegal, cual queso con agujeros, para que ese mineral salga del país sin tributar y sin tecnología. Y con abuso a los derechos humanos… Por allí van las urgencias sectoriales.

Como todo puede ocurrir en el mundo cuántico, de prosperar una nueva ley, que no sea la Caja de Pandora de quienes solo les interesa el protagonismo político o buscan aventuras en ese campo. Para la industria minera –es una oportunidad para la mejora y dentro del análisis y el debate… Pero el origen del cambio no viene por allí y todo muestra que se ambiciona debilitar al gobierno central desde las propias estructuras nacionales.

La reciente reunión sostenida entre el premier Salvador del Solar y el vocero de Fuerza Popular, Carlos Tubino quizá sea un primer paso para el entendimiento de dos poderes del Estado a los cuales la población en general reclama trabajo en conjunto por el país, para salir del río revuelto en el que está sumergido.

La diversidad es maravillosa y enriquecedora, su existencia revitaliza a cualquier organismo cuando entran en complementariedad. En cambio, la violencia y la desinformación debilitan y estresan a sus miembros; y en el mejor de los casos llevan a una respuesta cortoplacista, carente de planificación, algo que aleja a los inversionistas responsables.

Razones técnicas legales y ambientales en el ámbito minero, son asuntos puntuales en términos de procedimientos y conocimientos tecnológicos y marcos regulatorios. Por eso sorprende ver al gobernador de Arequipa expresando su sentimiento personal a nombre de toda una población. Pretendiendo imponer sus criterios “técnicos” personales y despreciando a todo un conocimiento proveniente -tanto del sector público como del privado- y por último pidiéndole al presidente de la República, que como si fuera mal deportista, brinque una serie de reglas y procedimientos para llegar a una meta que, además, ni es compartida ni consensuada.

No es noticia de último minuto que los malos gobernadores han llevado al atraso a varias regiones en el país afectando incluso a las cifras nacionales.

La presencia de empresas mineras de altos estándares ambientales, de seguridad y sociales, le ha dado grandes satisfacciones macroeconómicas –de la mano hubo 25 años de crecimiento continuo y de transferencia de conocimiento a los peruanos. Esperemos que eso continúe y que la industria nacional en general suba a ese ritmo de dinamismo, que puede darle bienestar a todos los peruanos.

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