Durante años, ha sido fácil para los inversionistas dividir Sudamérica en dos campos. Uno de ellos eran los desadaptados permanentes, países como Argentina, Ecuador y Venezuela, donde la agitación constante sacudió las economías y destruyó las empresas. Luego estaban los oasis de estabilidad, especialmente Chile, Colombia y Perú, donde el drama era mínimo y…