Luis Miguel Incháustegui

Por: Luis Miguel Incháustegui Zevallos, Exministro de Energía y Minas. 

En el discurso de asunción del presidente de la República. Pedro Castillo, mencionó el concepto de Rentabilidad Social e indicó que dicho concepto debería ser promovido por las empresas mineras que deseen desarrollar sus proyectos y/o operaciones, añadiendo que la rentabilidad social es más que la licencia social para operar y que las empresas que no tengan rentabilidad social no podrían desarrollarse.

Independiente de que dicho concepto debe definirse y desarrollarse con claridad (norma legal), la gran solución no es recaudar más impuestos de la actividad minera, sino, por el contrario, se debe ejecutar correctamente todo lo que ya se recauda de esta importante actividad. En este momento se recaudan el Canon Minero (50% del Impuesto a la Renta que pagan las empresas mineras); las Regalías Mineras; las Regalías Contractuales; el Gravamen Especial a la Minería; el Impuesto Especial a la Minería; entre otras contribuciones. De todo eso que se recauda, a pesar de que existen grandes necesidades por resolver, durante el 2015 al 2019 solo se ha ejecutado, a nivel nacional, el 75%.

Ver también:  Darío Zegarra: Identificar las aspiraciones comunes en un territorio permite conectar y construir confianza

Frente a esta situación, debemos continuar las iniciativas que han dado resultados positivos, como el Centro de Convergencia y Buenas Prácticas mineroenergéticas (Rimay), que a pesar de encontramos en medio del covid-19, ha podido continuar promoviendo un espacio multiactor para reflexionar en tomo, por ejemplo, al desarrollo de la región Moquegua, identificando cuatro temas para el desarrollo de dicha región: (i) cierre de brechas, buen uso del canon y servicios de calidad, (ii) diversificación productiva, (iii) gestión integrada de los recursos hídricos y (iv) gestión de aspectos ambientales.

Adicionalmente, dentro de Rimay se ha promovido un espacio de diálogo en torno a las buenas experiencias que existen en la gestión de los recursos hídricos. se continuó promoviendo la hoja de ruta tecnológica de los proveedores mineros y se están planificando otras iniciativas más. dentro de las cuales se encuentra un piloto en tomo a la promoción del desarrollo territorial de otra región del Perú.

Ver también:  Presidente del IIMP: La tramitología no resuelve la conflictividad

Por otro lado, sugiero revisar lo que está sucediendo en el mundo en torno al sector extractivo e identificar las acciones que podrían aplicarse en el Perú para promover y regular que esta actividad sea sostenible e innovadora. En este momento, se está hablando de compromisos medibles cada año en tomo a las áreas de medio ambiente, social y de gobernanza (ESG). se están definiendo compromisos serios en tomo a la emisión del CO2, a la promoción de energías renovables, al uso adecuado del agua en sus operaciones y al cierre de minas con un mayor compromiso en los aspectos sociales. En el caso de las empresas mineras, está convirtiéndolas en empresas más humanas. más sostenibles y a impulsar el cierre de las brechas existentes. Esto sin reemplazar al Estado y haciéndolo con una estrategia de negocio innovadora de Valor Compartido.

En mi opinión, la estrategia de Valor Compartido podría ayudar, en el corto plazo, a resolver las necesidades existentes y con ello se generaría valor para todos los actores relacionados con esta actividad. No lo veamos como una estrategia de responsabilidad social, sino como una estrategia de negocio que genera el incremento de toda la torta de ingresos para todos los actores. Ahí están las iniciativas que promueven los empresarios locales, como la mejora en la captación y tratamiento del agua para las ciudades y comunidades: mejorar las carreteras; en coordinación con el Gobierno, traer energía eléctrica a las comunidades y ciudades; brindar una asistencia técnica para que los gobiernos locales y regionales usen correctamente el canon minero; entre otras.

Ver también:  Gobernadores y líderes del sector minero destacan la necesidad de una visión compartida para el desarrollo territorial

Por esas consideraciones y por la urgencia en resolverlas necesidades existentes, sugiero que todas estas iniciativas sean revisadas, reflexionadas y concordadas en el Centro de Convergencia y Buenas Prácticas Minero Energéticas (Rimay). Construyamos sobre lo bueno que existe para lograr una actividad competitiva y que sea valorada por toda la sociedad peruana.

Fuente: Gestión