Sociedad Minera Cerro Verde cerró el tercer trimestre de 2026 con una utilidad neta de 608 millones de dólares, casi el doble de los 323.9 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. El resultado no vino de un mayor volumen de producción, sino de un contexto de precios excepcional para el cobre y el molibdeno. La mina vendió 225.6 millones de libras de cobre, por debajo de los 233.8 millones de libras del tercer trimestre de 2025, pero lo hizo a un precio realizado de 6.55 dólares por libra, frente a los 4.60 dólares de un año atrás. El molibdeno siguió la misma tendencia: se colocó a 31.24 dólares por libra, muy por encima de los 22.63 dólares del periodo comparable.
La combinación de precios altos y menores volúmenes dejó un balance ambivalente. Los ingresos por ventas crecieron 541.4 millones de dólares, un salto que compensó con creces la caída de la producción. Esa caída, según explica la propia compañía, se debió principalmente a una menor ley del mineral como resultado de la remediación de taludes, un trabajo necesario para mantener la estabilidad de la operación pero que obliga a procesar material con menor contenido de cobre. La producción del trimestre se situó en 219 millones de libras, frente a los 228.1 millones del año anterior.
El costo de ventas representó el 43% de las ventas netas, una mejora notable frente al 55% del tercer trimestre de 2025. Esa reducción refleja el efecto de los mayores ingresos, pero también un incremento en el gasto absoluto: 86.6 millones de dólares más que el año pasado, atribuido al alza del precio del combustible y a una mayor participación de los trabajadores en las utilidades. El gasto por impuesto a las ganancias subió 158.4 millones de dólares, en línea con el aumento de la utilidad.
El desempeño del trimestre confirma una tendencia que ya se veía en el segundo trimestre, cuando la empresa reportó 501.5 millones de dólares de utilidad neta, más del doble que en el mismo periodo de 2025. En aquel momento, el precio realizado del cobre fue de 6.55 dólares por libra y el del molibdeno de 31.5 dólares, prácticamente los mismos niveles que en el tercer trimestre. La diferencia entre ambos periodos es de escala: el segundo trimestre tuvo un volumen de ventas mayor, mientras que el tercero acusó la menor ley por la remediación de taludes.
Las inversiones también reflejan un ritmo más pausado. En los primeros nueve meses de 2026, Cerro Verde destinó 259.2 millones de dólares a propiedad, planta y equipo, por debajo de los 282.4 millones del mismo periodo de 2025. La cifra es coherente con la estrategia de la empresa de mantener la operación sin grandes expansiones. Freeport-McMoRan, su accionista mayoritario, ha señalado que el capex del grupo se concentrará en Indonesia y Estados Unidos, sin nuevos proyectos de expansión previstos en Perú para este año.
La estructura financiera se mantiene sólida. El ratio de liquidez se situó en 3.4 al cierre de setiembre, frente al 4.2 de diciembre de 2025. La caída refleja el efecto de la distribución de dividendos. En la sesión de directorio del 22 de junio de 2026, la empresa aprobó el pago de 600 millones de dólares, equivalentes a 1.71 dólares por acción común, que se desembolsaron el 24 de julio. Es uno de los dividendos más altos repartidos por una minera peruana en los últimos años y explica en parte la reducción de la posición de caja.
El contexto de precios sigue siendo el principal soporte del negocio. En octubre de 2026, el cobre se cotizaba alrededor de 6.58 dólares por libra, con una ligera variación a la baja, pero muy por encima de los niveles históricos. El metal rojo ha vivido un ciclo alcista que ha beneficiado a los productores peruanos, y Cerro Verde, como segundo productor de cobre del país, es uno de los principales receptores de ese impulso. La pregunta que sobrevuela es cuánto durará. La gerencia de la compañía ha advertido que las estimaciones contables están sujetas a la volatilidad del precio del cobre y a las fluctuaciones del tipo de cambio, dos variables que pueden mover el resultado en cualquier dirección.
La utilidad se disparó, pero la producción cayó y el capex se moderó. La empresa sigue siendo una máquina de generar caja, con costos competitivos a nivel global y el respaldo de un socio como Freeport. La mina se sostiene sobre la eficiencia de su operación actual y la fortaleza de los precios.

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