ProActivo | Con motivo del 15.° aniversario del Programa de Ayuda Directa (DAP, por sus siglas en inglés), la Embajada de Australia en el Perú celebró un encuentro institucional enfocado en analizar las nuevas tendencias de la cooperación internacional y el fortalecimiento del ecosistema social mediante alianzas entre el Estado, la empresa privada y las organizaciones civiles.
El valor comunitario del Programa de Ayuda Directa
Durante la apertura, el embajador de Australia en el Perú, James Yeomans, destacó la trayectoria del DAP, esquema bajo el cual la sede diplomática ha respaldado más de 110 proyectos comunitarios en Perú y Bolivia, abarcando áreas clave como respuesta a emergencias, empoderamiento económico de las mujeres y mitigación del cambio climático.
Yeomans enfatizó que el diferencial del programa radica en la construcción de confianza y el liderazgo local, superando la simple transferencia de fondos. “DAP es una historia de personas, de comunidades, de valores y de ideas; no es simplemente un programa donde uno llena un documento”, sostuvo el diplomático. Asimismo, remarcó que la sostenibilidad de cada iniciativa recae en los propios beneficiarios: “La Embajada de Australia solo apoya, porque es la comunidad en sí misma la que logra los resultados”.
MIDIS: Articulación multiactor en la cooperación internacional
En el panel “Tendencias y oportunidades para fortalecer el sector social”, moderado por Sandra Santillán, Víctor Mayorca, jefe de la Oficina General de Cooperación y Asuntos Internacionales del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), abordó la transformación de la ayuda internacional bajo el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 17.
Mayorca precisó que la cooperación moderna va más allá de la asignación presupuestal: “La cooperación internacional no es un banco que te da dinero ni una agencia de viajes; moviliza recursos académicos, tecnológicos y experiencias públicas”.
Para optimizar la ejecución de proyectos, el funcionario del MIDIS exhortó a las ONG a validar la alineación de sus propuestas antes de gestionar financiamiento directamente ante el Poder Ejecutivo o el Congreso, recomendando acercarse a las Oficinas de Cooperación Internacional de los ministerios, municipalidades y gobiernos regionales, así como a la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), organismo rector de la cooperación no reembolsable en el país. “No traten de resolver los problemas solos. Verifiquen si sus proyectos conversan con las políticas nacionales para generar complementariedad y verdadero impacto”, dijo.
Asimismo, aprovechó la oportunidad para informar sobre la respuesta articulada de su sector ante las emergencias recientes en Ayacucho, Arequipa, Puno y el sismo registrado en Junín, donde el MIDIS convocó a organizaciones aliadas —como World Vision— para cubrir necesidades de transporte, saneamiento y contención emocional. A partir de esta experiencia, la institución trabaja en la elaboración de un mapa de aliados estratégicos por regiones.
Visión empresarial e impacto de largo plazo
Por su parte, Vania Dongo, gerenta de Advocacy y Alianzas en Roche Farma Perú, señaló que el relacionamiento del sector privado con las organizaciones civiles debe evolucionar hacia la transferencia de capacidades, el intercambio de conocimiento y el escalamiento de soluciones.
Dongo identificó tres brechas principales en el sector salud:
- Enfoque integral: La necesidad de vincular la salud con variables como género, pobreza y acceso a servicios.
- Visibilidad: La urgencia de visibilizar enfermedades crónicas y complejas.
- Lenguaje común: Superar las dificultades de comunicación entre la sociedad civil, la empresa privada y el Estado.
“El tema es identificar que hablar de salud es hablar de género, es hablar de pobreza, de oportunidades y a veces de quién cuida a los cuidadores”, puntualizó. Además, señaló que el objetivo final de una organización civil debe ser la integración de sus modelos en las políticas públicas: “Si yo necesito dejar de existir para haber cumplido la misión por la cual nací, significa que quien tiene la posibilidad de hacer esto sostenible y escalable —que es el Estado— lo ha adoptado”.
Resiliencia y sostenibilidad desde la sociedad civil
En su intervención, Yessica Flores, cofundadora de la Asociación Kantaya, compartió la experiencia de su organización en el desarrollo de programas educativos y capacitación técnica para mujeres, subrayando la urgencia de diversificar las fuentes de financiamiento e integrar evidencia técnica en las intervenciones sociales.
Flores resaltó que el rigor en los indicadores y la resiliencia resultan fundamentales al momento de articular con el sector corporativo y estatal: “Esa claridad en el propósito es tan fuerte que hace que, al final, no haya un ‘no’ que nos detenga”.
La presentación del encuentro estuvo a cargo de Gabriela Quevedo, manager del Programa de Ayuda Directa (Direct Aid Program) de la Embajada de Australia para Perú y Bolivia.
Palabras clave: cooperación internacional, Programa de Ayuda Directa, DAP, Embajada de Australia en Perú, proyectos comunitarios, desarrollo social, MIDIS, APCI, Roche Farma Perú, Asociación Kantaya, sostenibilidad, alianzas público-privadas, sociedad civil, Perú, Australia

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