Rómulo Mucho

Escribe: Ing. (Exviceministro de Minas)

Luego de transcurridos los 115 días de vivir en pandemia (), nuestros indicadores sociales y económicos arrojan resultados demoledores y devastadores. El ha desnudado no sólo la calamitosa situación de nuestro sistema sanitario, además, ha puesto ante los ojos del mundo, los dos terribles males de nuestro Estado: ineficiencia y corrupción, como lo ha llamado el New York Times, se ha puesto en evidencia “el barniz de progreso económico”. En el campo estrictamente económico, esta pandemia ha destruido los activos sociales y económicos de las tres últimas décadas. El como un país con ahorros, y con cuentas fiscales y monetarias bien manejadas, es ahora sólo una breve parte de nuestra historia. Pese a tener un notable crecimiento económico en las últimas décadas, el Estado no supo convertirlo en la mejora de calidad de vida para la mayoría de peruanos.

El Banco Mundial indica que, en el presente año, nuestra economía experimentará una caída del 12% del , el Fondo Monetario Internacional va más allá, una caída de 13.9%. Nuestros Economistas también están cercanos a estas cifras. Esta será la caída más fuerte entre todas las naciones. El déficit fiscal que antes de la pandemia estaba en el 1.6%, posiblemente alcance este año el valor de un 10%. El retroceso en la pobreza puede ser superior al 8%. Esto significa que más de 3 millones de peruanos volverían a ser pobres monetarios, esto sumado a los 6 millones de peruanos que ya estaban en esa condición, una tercera parte de peruanos volverá a estar en una situación económica –y consecuentemente social- muy difícil situación. La deuda pública estaba en 27.5% del , hoy el gobierno ha empezado a endeudarse, posiblemente esta cifra llegue al 37% o mayor a esta cifra.   

Surge la pregunta, que debe hacer el ?, Se requiere urgente una respuesta contundente para revertir esta situación; 1) un impulso rotundo de inversiones públicas y privadas. 2) sin estas inversiones no hay manera de recuperar los millones de empleos perdidos por causa del confinamiento. 3) la pauperización acelerada que se avecina, obliga al Estado a reorientar los gastos en lo estrictamente imprescindible. 4) presupuesto austero, reorientar gastos en salud, alimentación y educación y otros que sean necesarios. 5) el asistencialismo y el populismo son enemigos del desarrollo sostenible porque empobrecen a las naciones que lo practican, solo buscan captar recursos mediante normas que sobre regulan mercados y precios, que asfixian al sector privado. 6) en situación actual si es necesario el asistencialismo económico, pero tiene que ser solo temporal.

 Estamos en un momento decisivo e crucial, pienso que debemos seguir apostando por el libre mercado, pero sin los excesos como el que está ocurriendo con ciertas prácticas de lucro en plena pandemia, estos actos deben ser sancionados. Quienes creemos en la libre empresa, pensamos que el camino correcto son las políticas públicas con soluciones reales y duraderas que promuevan las inversiones privadas principalmente, sabemos que la inversión privada representa el 80% de las inversiones, las inversiones públicas el restante 20%, emprendimientos empresariales de toda magnitud, de pequeño a grande, aprovechar toda la capacidad instalada para aumentar la producción, inyectar liquidez para fomentar el consumo familiar mediante el empleo. El Estado tiene que generar nuevamente ahorros, tiene que ir incrementando la recaudación fiscal, se debe impedir la evasión y elusión tributaria. Parece que el gobierno actual no piensa de esta manera, prefiere el populismo y el aplauso fácil, esto puede ser un paliativo en el corto plazo pero en el largo plazo puede totalmente nefasto para el país.  

El debe ser una enorme lección para los peruanos, debe servir para romper con paradigmas negativos y modelos mentales. Desarrollemos nuestro mayor esfuerzo de encontrar la colaboración entre todos los actores para resolver los problemas que se avecinan. Como dice una cita médica “en circunstancias extremas, solo podremos responder con decisiones radicales”. Sabemos por historia que los grandes descubrimientos y emprendimientos surgieron como respuesta a las crisis más grandes que ha sufrido la humanidad.