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Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford fueron galardonados este lunes 12 de octubre con el Premio Nobel de Economía 2026. La Real Academia Sueca de Ciencias les otorgó el reconocimiento por sus investigaciones sobre los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica, un trabajo que, en palabras del jurado, ha proporcionado “una base teórica sólida” para los modelos que hoy utilizan bancos centrales y gobiernos de todo el mundo.
La noticia se anunció en Estocolmo y cierra la temporada de los Nobel de este año. Ambos investigadores compartirán el premio de 12 millones de coronas suecas, cerca de US$1.2 millones, en partes iguales. Michael Woodford, de 71 años, reaccionó con sorpresa al enterarse: “Es un inmenso honor. Es una sorpresa, pero estoy realmente contento”.
El aporte que cambió la macroeconomía
Durante el shock petrolero de los años setenta, los modelos keynesianos que se usaban desde hacía décadas para decidir cuándo y cómo intervenir ante las recesiones dejaron de funcionar. La economía había cambiado y las herramientas tradicionales no daban respuesta. Ante ese panorama, Hall y Woodford optaron por construir modelos macroeconómicos sobre una base microeconómica, analizando cómo las decisiones individuales de hogares y empresas afectan el conjunto de la economía.
En lugar de basarse en relaciones estadísticas entre variables agregadas como la inflación, la producción o el consumo, los galardonados estudiaron el comportamiento de los agentes económicos. Un elemento clave de estos modelos es que tanto las familias como las empresas tienen en cuenta sus expectativas sobre el futuro al tomar decisiones, ya sea cuánto ahorrar o qué precios fijar. “Gracias a esos modelos, estamos mejor equipados para afrontar los impactos económicos, tales como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el nivel de consumo de los hogares”, señaló John Hassler, presidente del comité del premio.
Robert Hall, el economista que entendió el consumo
Robert E. Hall nació en Palo Alto, California, en 1943. Es profesor emérito de Economía en la Universidad de Stanford e investigador sénior de la Hoover Institution. Se doctoró en el MIT bajo la supervisión de Robert Solow, otro Nobel de Economía.
Su contribución más citada llegó a finales de los setenta, cuando demostró que el consumo de las personas sigue un “camino aleatorio”. En términos simples, Hall planteó que si los hogares gastan anticipando lo que ganarán en el futuro, cualquier cambio en su patrón de consumo dependerá de informaciones nuevas e impredecibles. La academia sueca destacó que, al entender el efecto de la anticipación en las decisiones de consumo, Hall resolvió un problema que intrigaba a los investigadores desde hacía mucho tiempo.
Desde 1978, Hall preside el Comité de Fechado de Ciclos Económicos de la Oficina Nacional de Investigación Económica de Estados Unidos, el organismo que determina formalmente cuándo empieza y cuándo termina una recesión en ese país. Junto al politólogo Alvin Rabushka, diseñó la propuesta del flat tax, un modelo de reforma fiscal que grava el consumo y los ingresos con un porcentaje fijo.
Michael Woodford y “la biblia” de la política monetaria
Michael Woodford nació en Chicopee, Massachusetts, en 1955. Es profesor de Economía Política en la cátedra John Bates Clark de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Tiene una formación poco común: un doctorado en Derecho por la Escuela de Leyes de Yale y otro en Economía por el MIT.
Woodford es autor de Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy (2003), un tratado que los expertos consideran la “biblia” moderna de la política monetaria. El libro sentó las bases teóricas de cómo deben actuar los bancos centrales cuando fijan las tasas de interés. El economista francés Olivier Blanchard, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, ha calificado ese modelo como el más utilizado en política monetaria desde hace más de quince años.
Sus investigaciones también demostraron cómo la comunicación transparente de los bancos centrales sobre lo que harán en los próximos meses puede estabilizar los mercados. Fue él quien definió algunos de los instrumentos que se usaron ampliamente desde la crisis financiera de 2008, como el manejo de las expectativas sobre los tipos de interés futuros.
En 2025, Woodford recibió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía, junto a Olivier Blanchard y Jordi Galí, por influir en el análisis macroeconómico moderno al establecer bases rigurosas para el estudio de las fluctuaciones del ciclo económico.
Un legado que trasciende el aula
El trabajo de Hall y Woodford transformó la manera en que los bancos centrales diseñan y aplican sus políticas. La academia sueca fue clara al señalar que “unas medidas de política fiscal y monetaria aplicadas en el momento oportuno pueden reducir los picos y los valles de la economía”. Cuando los gobiernos y los bancos centrales comunican sus planes, pueden influir en la visión del futuro y orientar la economía en la dirección correcta.
El Nobel de Economía no formaba parte del legado original de Alfred Nobel. Fue establecido en 1968 por el banco central sueco y se otorga desde 1969 bajo los mismos principios que los demás premios. Con esta edición, son 101 las personas que han recibido el galardón. Solo tres mujeres han sido reconocidas hasta ahora.
Con el anuncio de este lunes, la temporada de los Nobel 2026 llega a su fin. El de Medicina fue para el estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel. En Física se reconoció al belga Francis Halzen, y en Química al francés Henri Kagan y al japonés Kenso Soai. El de Literatura fue para la canadiense Anne Carson, y el de la Paz para la jurista sudafricana Navi Pillay.

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