La Unidad de Materiales para la Construcción (UMC) del Grupo Gloria, que agrupa a Yura, Calcesur y Supermix, ha invertido más de US$100 millones a través del mecanismo de Obras por Impuestos en proyectos como el Puente Chilina, obras en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) y colegios en Yura.
Pía Zevallos, gerenta de Sostenibilidad de la UMC del Grupo Gloria, en una entrevista exclusiva con ProActivo durante el GESS 2026 (Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad), comentó que el principal reto para ejecutar este tipo de proyectos es la articulación entre empresa, comunidad y Estado, ya que este último debe cumplir su rol para garantizar la sostenibilidad de las obras.
Inversiones buscan cerrar la brecha de infraestructura
Uno de los tres pilares que la UMC prioriza en sostenibilidad es el cierre de la brecha de infraestructura en Perú y en la región. “Hemos aprovechado mucho el mecanismo de Obras por Impuestos. Hemos invertido más de 100 millones de dólares en obras que mejoran la calidad de vida de la gente”, enfatizó Zevallos.
La gerenta de Sostenibilidad de la UMC del Grupo Gloria destacó obras como el Puente Chilina, la UNSA y colegios en Yura. Además de financiar una obra de agua y desagüe para Caracoto, donde se encuentra la planta de Calcesur.
Además, la empresa financió, junto con otros actores del Grupo Intercorp, la represa Casablanca a través de Obras por Impuestos, una obra que busca almacenar agua de lluvia para épocas de sequía en el sur del país como parte de la adaptación al cambio climático.
Zevallos señaló que están trabajando con las comunidades para diseñar programas sociales, como un programa educativo y de agricultura. Además, confirmó que Calcesur, Yura y Supermix están apoyando en el mantenimiento de caminos comunitarios.
Hoja de ruta hacia la carbono neutralidad
Cemento Yura, empresa de la UMC del Grupo Gloria, alcanzó un factor clinker de 57, por debajo de la meta nacional fijada para 2030 en 70, e incluso llegó a 49 en su producto Yura Max. La reducción responde a la hoja de ruta trazada por la industria cementera nacional para cumplir hitos al 2030 y alcanzar la carbono neutralidad al 2050.
Según Zevallos, el sector cementero peruano se comprometió a reducir la huella de carbono hasta 520 kg de CO₂ por tonelada de cemento al 2030. Actualmente, Yura se ubica alrededor de 457 kg. La ejecutiva explicó que la producción de clinker es la principal fuente de emisiones de la industria, tanto por el CO₂ generado al usar piedra caliza como por el combustible requerido en el proceso de clinkerización.
Para reducir ese impacto, la UMC aplica dos medidas: la disminución del factor clinker mediante el uso de puzolana como material cementicio suplementario y la sustitución de combustibles fósiles en el horno por aceites reutilizados, combustible derivado de residuos, incluidos residuos domiciliarios, y combustible derivado de llantas en desuso.
“La meta al 2050 es la carbono neutralidad. Entonces, necesitamos generar activos que nos permitan también absorber emisiones, y creemos que las soluciones basadas en la naturaleza son muy interesantes para eso”, resaltó Zevallos.

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