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Pulgar-Vidal: “Perú ajustaría su regulación ambiental por evolución de los mercados”

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manuelpulgarvidalEl ministro del Ambiente explica la visión del gobierno para mitigar y adaptar el desarrollo económico al cambio climático. Llama a los empresarios a no temer al cambio, pero sí a tomar consciencia y medidas anticipadas.

¿Cómo pueden las empresas peruanas anticiparse a un acuerdo climático global que se firmará en París el próximo año?
Las empresas peruanas pueden anticiparse en función de lo que ya es una realidad. No se necesita tener una decisión [internacional] para que una empresa sepa que los mercados se han vuelto más exigentes y más demandantes.

El Word Economic Forum, celebrado en enero pasado, tuvo un día dedicado al clima, en el que las grandes corporaciones plantearon medidas muy concretas. Por ejemplo, Unilever tiene una iniciativa para que en su cadena de abastecimiento no haya ninguna práctica que genere mayores emisiones o deforestación. Ésa es una medida muy concreta de una de las empresas más grandes del mundo que se ha convertido en pionera y líder de este cambio empresarial por una economía baja en carbono. Además ya se habla de aseguramiento en función de las consecuencias del cambio climático. Entonces al sector empresarial peruano hay que decirle que esté tranquilo, que ésta no es una cuestión normativa local. Ésta es una cuestión de un mundo que está evolucionando hacia una mayor consideración como consecuencia del cambio climático y sus efectos.

¿Qué posibilidades concretas existen para que en diciembre se llegue a un preacuerdo sobre reducción de emisiones de efecto invernadero?
Tendremos un borrador de acuerdo, pero no un preacuerdo, que obviamente no tiene ningún efecto jurídico, sino que llegará y servirá en la negociación para que se adopte en París. Lo que se acuerde allí no entrará en vigencia sino a partir del 2020.

En el Congreso existe un dictamen de una ley marco de cambio climático. ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de esta norma?
El Ministerio del Ambiente ha planteado sus reparos, porque no se condice con lo que el país debiera tener por ley sobre esta materia. Pero a su vez en el Congreso hay otra iniciativa que lidera el Capítulo Perú de GLOBE International [una organización internacional de legisladores de ochenta países que promueve una legislación para la sostenibilidad]. En la medida en que sea una ley concertada la apoyaremos en buena hora.

¿Cree que una ley de esta naturaleza promovería la ‘descarbonización’ de la economía peruana?
Las leyes pueden ayudar a encaminar procesos, pero no necesariamente solucionan los problemas. Sí consideramos que una ley no debería establecer camisas de fuerza. Por eso no hemos sido los impulsores de una ley.

El proyecto del Estado planificación ante el cambio climático [Plan CC, que busca preparar al país ante este fenómeno] proyecta que al 2050 los derivados del petróleo continuarán siendo una fuente importante del consumo de energía en el Perú. ¿Por qué el Estado promovería fuentes de energía no renovables?
Si pensamos en una economía baja en carbono, tenemos que partir de la base de dónde emitimos más. Hoy el Perú emite más por deforestación y cambio de uso de suelo y por actividades agropecuarias. Entonces nuestra contribución nacional expresará justamente programas y acciones que tendrán por foco el bosque. Reconocemos a su vez que la demanda por energía ha subido. Es obvio, porque un país que crece demanda más fuentes de energías.

Para aquellos que tengan temor de que las 77 medidas de mitigación establecidas por el Plan CC serán impuestas, les digo que eso no será así. El Plan CC es un diagnóstico muy participativo, sustentado en información técnica de organismos privados, académicos, de la sociedad civil. Las 77 medidas son escenarios de negocios. Pueden [ejecutarse] las 77 ó 30… eso resultará de un proceso participativo y multisectorial. Todavía es un insumo.

¿Qué tipo de regulación o cambios normativos se derivarían del Plan CC?
Hoy la tendencia de la discusión internacional está dando pistas. Europa ya anticipó que su reducción de emisiones al 2030 será de 40% y de 80% al 2050. EEUU acaba de decidir recortar emisiones de plantas de energía al 30% sobre la base del 2005. China asumió acciones internas para reducir emisiones que señalan que han rebajado 28.5% de emisiones sobre la base del 2005. Si esto ya ocurre en el mundo, significa que los mercados destinos de nuestros productos se volverán más exigentes.

Pero las regulaciones también derivarán de otras discusiones internacionales. Por ejemplo, el Banco Mundial está promoviendo una declaración que se llama el Carbon Price, que se ha remitido a muchos países, y en el caso peruano, al MEF, que ha sugerido algunos ajustes en la redacción. [El documento será presentado] en la cumbre de la Secretaría General de las Naciones Unidas sobre el Clima, que se desarrollará en septiembre. Por otro lado, países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) discuten eliminar subsidios a los combustibles fósiles, un proceso importante a tener en cuenta, aunque el Perú sea uno de los países con más bajo nivel de subsidios.

Las regulaciones derivarán de lo que necesitamos como país; se establecerán los escenarios, la discusión multisectorial y lo que venga de la discusión internacional. No creo que estemos en el momento en que debamos suponer cuál es ese nivel de regla sino que tiene que salir del debate.

¿La regulación debe surgir a partir de la contribución nacional que el Perú debe proponer como parte de la COP 20?
La contribución nacional debe presentarse en el primer trimestre del 2015. Entonces este año empezaremos y trabajaremos fuerte. Eso no significa que lo que dictemos tenga que ser una regulación. Eliminemos ese temor. La contribución establecerá metas y probablemente definamos que en tal momento tengamos que hacer a, b o c. Es un plan para el futuro, si el acuerdo [de la COP 21, en París] efectivamente entra en vigencia el 2020.

¿Las empresas peruanas aprovechan poco el mercado de bonos de carbono?
El Perú es uno de los países que resultó más atractivo para el Mecanismo de Desarrollo Limpio [MDL]. Sin embargo, el mercado de carbono forestal es todavía muy pequeño porque el valor del carbono está muy bajo para el nivel de la acción como para incentivarlo. Pero no se ha concluido la discusión. Se estima que terminada esa discusión los mercados de carbono forestal se incrementen.

La deforestación supone el 40%  de la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI) en el Perú, y este gobierno se ha propuesto reducir la deforestación neta a cero en el 2020. Eso equivale a evitar la deforestación en un promedio de 120,000 ha por año de bosque. ¿Qué se ha hecho para lograr esa meta?
Felizmente mucho. Primero se elabora un nuevo inventario nacional forestal para tener una información exacta de la situación del bosque. Segundo se hacen estudios para tenermercados de carbono sólidos que permitan canalizar recursos que den valor al bosque. Se acaba de terminar un mapa del stock de carbono sobre el suelo y con la Universidad de Maryland se están monitoreando bosques. Entonces la base científica y metodológica para tener un mercado de carbono activo está muy avanzada. Finalmente ya se aprobó el Programa de Inversión Forestal, y el Perú recibirá US$50 millones para acciones en materia forestal. El gobierno alemán también tiene un fondo para los early-movers, es decir, para los países que adoptan más medidas con el fin de evitar deforestación.

Gran parte de la deforestación proviene de procesos migratorios que generan el cambio de uso de suelo. Hay que controlar justamente estos procesos migratorios para evitar procesos de deforestación no deseados. También queremos acceder a los fondos que otorga el [programa de las NNUU] REDD+ Readiness, que también supone un monto importante de dinero. Esperemos que para la COP 20 tengamos resultados concretos que se puedan anunciar. También trabajamos con poblaciones indígenas: en el caso específico del Programa Nacional Forestal se logró consensuar con ellas un manejo forestal, y el Programa Nacional de Conservación de Bosques otorga transferencias directas condicionadas al manejo del recurso que hacen las comunidades. Además se está haciendo la zonificación ecológica económica.

¿De qué manera pueden contribuir en este asunto las empresas? ¿Tener más concesiones para empresas no ayudaría también a tener un mayor control sobre la tierra para su uso sostenible?
Sí, coincido definitivamente. Un buen manejo forestal requiere de titularidades claras. Porque ahí donde no hay nadie se producen efectos no deseados. En ese sentido, la creación del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y la reglamentación de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre son fundamentales. Hay que recordar que la Ley Forestal se aprobó en el 2011. Es una buena ley, compleja, larga, que hay que reglamentar para generar todas las concesiones para un manejo forestal sostenible. La ley del 2000 no era mala, pero muchas medidas que estaban consideradas ahí lamentablemente no se adoptaron.

Un buen manejo forestal sostenible requiere un reglamento forestal, para lo que necesitas conocer la situación de los bosques; un otorgamiento de derechos, que nunca debe ser ni arbitrario ni sometido a vacíos que generen corrupción; reconocer las distintas realidades del bosque para saber qué tipo de titularidad otorgar; un mecanismo de financiamiento forestal, lo que no significa crear un banco, pero sí asistencia técnica para promover el manejo forestal sostenible; incentivos, para promover la certificación voluntaria, esencial para el futuro del bosque; y necesitas la parte productiva y establecer las reglas claras para que el Perú exporte puertas y pisos, y no sólo materia prima.

¿Cómo cree que impacta el paquete reactivador en el Plan CC?
Las medidas que se hayan adoptado no tienen ninguna relación con las cuestiones vinculadas al clima, al Plan CC ni al debate climático. El Ministerio del Ambiente no ha visto disminuido en nada el poder ni su facultad de seguir actuando como lo ha venido haciendo.

La COP 20 es una oportunidad que no se ve deslegitimada por las limitaciones que tengamos como país en vías de desarrollo, por el hecho de que tengamos dificultades. Les digo a las organizaciones de la sociedad civil y a los empresarios: si no vemos la COP 20 como una oportunidad, hemos perdido mucho.La COP 20 es la oportunidad para tomar conciencia de que no estamos aislados en este mundo, que hay 195 Estados que tomarán decisiones, y no nos podemos quedar atrás justamente para evitar la recesión que implicaría la inacción.

Semana Económica

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