El relanzamiento de las conversaciones políticas de alto nivel para reactivar el acuerdo de cooperación en materias primas firmado entre los gobiernos de Alemania y Perú marca un nuevo hito en la agenda bilateral de ambas naciones. Este impulso gubernamental coincide con la celebración de las dos décadas de actividad de la Canasta Tecnológica Alemana en el mercado peruano, un modelo institucional de alta ingeniería que va más allá de la provisión comercial para convertirse en un eslabón clave de la diplomacia minera. En entrevista exclusiva con ProActivo, David Schmidt, Consejero Económico de la Embajada de Alemania, y Federico Thielemann, Director Gerente de la AHK Perú (Cámara Alemana), analizan los alcances de esta alianza estratégica y cómo la experiencia de su país en el cierre definitivo de minas y la gestión ambiental de pasivos puede aplicarse a la realidad nacional.
¿Cuáles son las metas institucionales de la Canasta Tecnológica Alemana al cumplir este hito de 20 años?
Federico Thielemann: Celebramos dos décadas de éxito rotundo de este grupo de proveedores de alta tecnología en el Perú. Aunque nació con un fuerte enfoque en minería, apuntamos también a otros sectores de la economía peruana. Seguiremos adelante con una búsqueda activa y coordinada entre la Embajada, la Cámara y nuestras empresas para consolidar más socios y clientes entre las grandes operadoras del país.
David Schmidt: El objetivo central es presentar soluciones innovadoras para una minería sostenible. El sector enfrenta exigencias ambientales, sociales y comunitarias cada vez más estrictas. Alemania posee el know-how y la tecnología idónea para que las empresas que operan en el Perú accedan a las certificaciones internacionales que los mercados globales demandan hoy en día.
A propósito, ¿cómo se integra el concepto de Minería 5.0 dentro del portafolio de sus proveedores?
David Schmidt: La ingeniería de Minería 5.0 ya está presente en los productos y servicios que ofertamos. Ahora corresponde al lado de la demanda que las mineras adopten plenamente estos conceptos novedosos basados en Inteligencia Artificial, Big Data e Internet de las Cosas (IoT). Esto no solo hace a la actividad más sostenible, sino que eleva la eficiencia en costos y recursos.
ProActivo: ¿Cuántas empresas conforman la Canasta actualmente y por qué existe un límite de miembros?
David Schmidt: Actualmente contamos con 22 empresas y tenemos un tope máximo de 25. Mantenemos este límite porque operamos bajo el formato de soluciones para toda la cadena de suministro minero; acudimos juntos ante las operadoras para cubrir de forma integral las distintas facetas del proceso. Si superáramos ese número de miembros, la gestión de esta oferta conjunta se complicaría.
Cierre de minas, pasivos ambientales y transferencia técnica
Alemania ya no explota minas en su territorio. ¿Cómo se traduce esa realidad en una ventaja para el sector peruano?
Federico Thielemann: Alemania se encuentra en una etapa posterior a la explotación; hemos cerrado gran parte de nuestras unidades mineras. A través de este proceso acumulamos una vasta experiencia en la reutilización de espacios, gestión hídrica, saneamiento de superficies de agua y el uso de antiguas operaciones para la generación de energías renovables, conceptos englobados en el mining after care. Allí nuestras empresas tienen un potencial enorme que ofrecer.
ProActivo: ¿Existe disposición del Gobierno alemán para canalizar investigación y técnicos hacia la recuperación de pasivos mineros en el Perú?
Federico Thielemann: El Gobierno alemán está plenamente dispuesto a escuchar estas iniciativas y brindar soporte. Trabajamos de la mano con el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales de Alemania (BGR) —el equivalente al INGEMMET peruano— aportando expertos con amplia trayectoria. Sin embargo, la transferencia directa de técnicos especializados y capacidades específicas es un campo que corresponde y se dinamiza más rápido a través de nuestras empresas.
David Schmidt: Ya existen antecedentes concretos en la recuperación de pasivos mineros entre ambos países. El Instituto Wismut de Alemania ha ejecutado proyectos conjuntos en el Perú para evaluar y remediar relaves pendientes. Nuestras empresas de la Canasta participan activamente desde la fase de diagnóstico —analizando el potencial de reexplotación o manejo del pasivo— hasta el suministro de la tecnología requerida para ejecutar el procesamiento y cierre definitivo bajo estándares internacionales.
Presencia corporativa y el valor del One Stop Shop
Existe la percepción de que mucha tecnología alemana llega al Perú a través de representaciones en otros países de la región. ¿Cuál es la realidad de sus empresas?
David Schmidt: La realidad de nuestro grupo es distinta; la gran mayoría de las compañías que integran la Canasta Tecnológica ya están formalmente radicadas en el Perú. Cuentan con subsidiarias abiertas, gerencias generales para cada área y equipos técnicos y comerciales propios en el país. Son muy pocas las firmas alemanas de este nivel que todavía operan mediante esquemas de importadores independientes o representaciones externas.
¿Qué ventajas competitivas e institucionales ofrece el esquema de la Canasta frente a compras individuales?
Federico Thielemann: La clave es la complementariedad bajo el formato One Stop Shop (ventanilla única). Una gran operadora minera puede negociar con este bloque y resolver desde el suministro de una válvula, tuberías o un compresor especial diseñado para operar a 5,000 metros de altura, hasta el desarrollo de una planta industrial completa. Adicionalmente, el hecho de que la Canasta esté de alguna manera construida en torno a la Embajada de Alemania y la Cámara de Comercio une y fortalece nuestro trabajo diario aquí. Es un elemento clave de nuestra agenda bilateral.
David Schmidt: Esta estructura genera sinergias comerciales muy valiosas entre las propias empresas miembro, incluso cuando algunas de ellas compiten de forma directa en el mercado. Compartir este espacio les permite cooperar en favor de promover una minería ambientalmente responsable.
Cooperación gubernamental y el Acuerdo de Materias Primas
Tras haber participado como país aliado en la última edición de PERUMIN, ¿cuál es la evaluación institucional que hacen?
Federico Thielemann: La evaluación por parte de nuestras empresas y de la VDMA (Asociación de Fabricantes de Maquinarias y Equipos de Alemania) es que fue un éxito rotundo en términos de posicionamiento, cifras de ventas y firma de contratos. Esperamos seguir ese rumbo exitoso que tenemos desde entonces.
¿Qué impacto político y estratégico tuvo para Alemania esa participación?
David Schmidt: Fue un gran orgullo porque, si bien Alemania no posee concesiones ni inversiones mineras directas de explotación en el territorio peruano, demostró que es un eslabón tecnológico indispensable para el sector. El gran logro político fue reactivar las conversaciones directas con el Ministerio de Energía y Minas del Perú. Gracias a la participación de autoridades políticas de alto rango que vinieron desde Alemania, hemos reimpulsado el acuerdo de cooperación en materia de materias primas que tienen firmado ambos gobiernos.
Federico Thielemann: Retornando al punto de partida, estamos orgullosos de estos 20 años de historia. Iniciaremos las celebraciones en la sede de la Cámara junto a 150 invitados. Destacamos la participación especial del actual embajador de Alemania en Buenos Aires, quien fue mi antecesor hace dos décadas y el fundador original de esta Canasta Tecnológica Alemana, cerrando así este exitoso círculo institucional de cooperación bilateral.





















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