Cerro de Pasco Resources (CDPR) tiene una ambiciosa hoja de ruta para este 2026 en su proyecto Quiulacocha en Perú, buscando transformar un depósito masivo de relaves en un activo comercial. La compañía obtuvo acceso al área mediante un acuerdo con la entidad estatal AMSAC e inició un plan para la estimación de recursos minerales y estudios de factibilidad. Tras exitosas pruebas metalúrgicas que recuperaron plata y sulfuros, CDPR obtuvo el respaldo financiero de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (Development Finance Corporation DFC) de Estados Unidos.
La concesión El Metalurgista, propiedad de CDPR en un 100%, alberga uno de los depósitos de relaves más grandes del mundo. Acumulados durante más de un siglo de actividad minera en Cerro de Pasco, estos residuos contienen plata, zinc, cobre, plomo, oro y minerales críticos como galio e indio. La visión de la compañía es transformar esos pasivos en activos comercial y socialmente beneficiosos mediante un enfoque técnico de reprocesamiento. “El proyecto Quiulacocha representa uno de los casos más emblemáticos de reaprovechamiento de relaves en el Perú”, expresó Manuel Rodríguez Mariátegui, gerente general de la compañía.
El primer gran paso de este año llegó en marzo. El 26 de marzo de 2026, CDPR anunció la firma de un acuerdo de acceso e investigación con Activos Mineros S.A.C. (AMSAC), la entidad estatal peruana encargada de la remediación de pasivos ambientales mineros. El acuerdo otorga a la compañía acceso a la totalidad del área de depósitos de relaves de Quiulacocha, incluyendo zonas ubicadas fuera de su concesión El Metalurgista. Hasta ese momento, la empresa solo contaba con acceso parcial mediante una servidumbre temporal de dos años.
La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones de CDPR subieron más de 20%, elevando la capitalización bursátil de la empresa a alrededor de 445 millones de dólares canadienses. Guy Goulet, CEO de la compañía, calificó el acuerdo como un “hito mayor” para el proyecto. El nuevo esquema permite a la empresa ejecutar un programa técnico integral sobre toda la huella de relaves, incluyendo perforaciones de recursos, estudios geotécnicos e hidrogeológicos y levantamientos geofísicos.
La inversión comprometida en este acuerdo asciende a aproximadamente S/ 7.2 millones (unos US$ 2.1 millones) durante su vigencia inicial. El convenio incluye, además, flexibilidad para prórrogas conforme se avance en los hitos técnicos y regulatorios del proyecto.
Exploración
Con el acceso garantizado, la compañía ha puesto en marcha su plan de perforaciones. Las campañas iniciales estaban programadas para mediados de 2026, sujetas a los procesos de permisos y planificación operativa. Estas perforaciones son la base para desarrollar una futura estimación de recursos minerales, estudios de factibilidad y la elaboración de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto.
Los objetivos de perforación para 2026 incluyen la finalización y análisis detallado de los pozos de la Fase 2, que se centrarán en la extensión sur del depósito, abarcando zonas enriquecidas con cobre. Paralelamente, la compañía continúa con la formalización de los reclamos sobre las áreas circundantes de relaves, un paso necesario para garantizar la seguridad jurídica del proyecto a largo plazo.
Desafío metalúrgico
El verdadero desafío está en saber cómo procesarlo de manera eficiente y rentable. CDPR ha estado trabajando intensamente en su programa de pruebas metalúrgicas, y los resultados hasta la fecha son alentadores.
En junio de 2026, la compañía dio a conocer los avances de este programa. Tras más de 110 pruebas individuales realizadas en múltiples laboratorios, los resultados apuntan hacia un esquema de dos concentrados. Esto significa que el proceso generaría un concentrado de pirita de alta ley y un concentrado de metales base, ambos conteniendo plata. La pirita, que representa más del 50% de la fracción de relaves perforada en 2024, tiene un valor potencial como fuente de azufre para industrias esenciales como la producción de fertilizantes fosfatados y reactivos químicos.
Los resultados de las pruebas son prometedores. En la planta piloto, se recuperó más del 92.5% de los sulfuros totales y aproximadamente el 94% de la plata en un concentrado a granel. Además, los estudios mineralógicos han identificado oportunidades para concentrar galio e indio, dos metales críticos con alta demanda en la industria tecnológica y de defensa.
Respaldo financiero
Un proyecto de esta envergadura requiere un respaldo financiero sólido. CDPR lo ha conseguido. La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) suscribió en marzo de 2026 un Acuerdo de Financiamiento para el Desarrollo del Proyecto con Cerro de Pasco Resources.
El acuerdo contempla hasta US$ 5 millones en financiamiento para el desarrollo del proyecto, sujeto al cumplimiento de hitos. Pero lo más relevante es que la DFC está considerando otorgar hasta US$ 300 millones en financiamiento directo a largo plazo para la construcción del proyecto. Quiulacocha es considerado uno de los mayores recursos históricos de relaves a nivel mundial, y la DFC lo ve como una oportunidad estratégica para recuperar metales tecnológicos esenciales para semiconductores avanzados, sistemas energéticos y aplicaciones de defensa.
El financiamiento de la DFC respaldará actividades clave como la perforación sónica, geotécnica e hidrogeológica, la culminación de un Estudio de Factibilidad y la preparación de una Evaluación Integral de Impacto Ambiental y Social. La compañía, por su parte, aportará fondos equivalentes bajo un esquema de coinversión 1:1.
Trabajo con las comunidades
CDPR no solo avanza en el frente técnico y financiero. La compañía ha entendido que un proyecto de esta naturaleza no puede desarrollarse sin el respaldo de las comunidades locales. El trabajo conjunto con la comunidad campesina de Quiulacocha ha sido uno de los pilares del avance del proyecto. Rodríguez ha sido enfático al respecto: “En Cerro de Pasco Resources entendemos que un pasivo ambiental puede transformarse en una oportunidad de valor económico, al mismo tiempo que se reduce su impacto ambiental bajo un enfoque de economía circular”.
El camino hacia la factibilidad
El 2026 es el año de la consolidación técnica para CDPR. Los estudios de ingeniería multidisciplinaria están avanzando hacia la preparación de un estudio de factibilidad definitivo. Esto incluye perforaciones geotécnicas y análisis de estabilidad, perforaciones y modelamiento hidrogeológico e hidrológico, programas de monitoreo y línea base ambiental, análisis de compensación de infraestructura, y estudios logísticos y de comercialización.
La meta es una estimación formal de recursos minerales para la segunda mitad de 2026. Con ese insumo, la compañía podrá dar el salto hacia la fase de factibilidad y, eventualmente, hacia la construcción.
La compañía aún depende de la obtención de permisos y aprobaciones regulatorias, de resultados técnicos y metalúrgicos satisfactorios, y de la revisión de personas calificadas. Pero los cimientos están puestos. Cerro de Pasco Resources ha logrado en pocos meses lo que muchas compañías tardan años en conseguir: acceso total al depósito, un programa metalúrgico que muestra resultados prometedores y el respaldo financiero de una institución de la talla de la DFC.
El Proyecto Quiulacocha es, en esencia, una apuesta por el futuro. Una apuesta a que los residuos del pasado pueden convertirse en los recursos del mañana. Y CDPR está decidida a demostrar que es posible.

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