El pasado sábado 8 de agosto, la División Chuquicamata Subterránea de Codelco fue escenario de un accidente que pudo haber terminado en tragedia. Dos operarios de la empresa contratista Sigdo Koppers Ingeniería y Construcción (SKIC) quedaron suspendidos en el vacío a 45 metros de altura después de que la estructura sobre la que trabajaban cediera de forma inesperada. Ocurrió cerca de las 18:15 horas, en el sector de Evacuación de Mineral (EVAC), una zona clave dentro del proceso de chancado.
Los trabajadores, dos mecánicos de 31 y 33 años, estaban realizando labores de esmerilado en los cordones de soldadura de un tapado metálico de seguridad. En un momento dado, la estructura colapsó hacia el nivel inferior, arrastrando a ambos operarios. La caída libre fue frenada por los sistemas de protección personal: los arneses y las líneas de vida que portaban se activaron correctamente, impidiendo que se estrellaran contra el fondo del pique.
La escena era angustiante. Durante aproximadamente 45 minutos, los dos mineros permanecieron colgados en el aire, sujetos únicamente por esos equipos de seguridad. Sus compañeros de trabajo reaccionaron con rapidez y lograron aproximarlos al perímetro firme del pique, iniciando las maniobras de rescate. Ambos fueron trasladados al policlínico divisional para una evaluación médica preventiva y, afortunadamente, no se registraron lesionados.
El accidente ha encendido las alarmas en la estatal. Codelco activó los protocolos de emergencia y detuvo de manera inmediata todas las actividades en la zona intervenida. La Gerencia Corporativa de Seguridad y Salud Ocupacional emitió un Informe Flash en el que se confirma que el hecho está siendo investigado para esclarecer las causas raíz. Mientras tanto, han comenzado a circular testimonios informales que señalan que los trabajadores habrían recibido instrucciones para operar bajo el supuesto de que la estructura contaba con soportes adecuados, un extremo que la investigación oficial deberá verificar.
Este incidente ocurre en un contexto complejo para Codelco. La mina subterránea de Chuquicamata, una de las operaciones más grandes del mundo, ya había enfrentado interrupciones recientes, como la evacuación preventiva por un sismo de magnitud 6.9 en mayo pasado. Además, la compañía ha debido lidiar con cuestionamientos internos, incluyendo la reciente exigencia de devolución de bonos a más de 6,000 trabajadores tras un grave error en las cifras de producción.
El hecho del sábado refuerza la importancia de los sistemas redundantes de seguridad en la minería subterránea, donde los trabajos en altura y los espacios confinados concentran los mayores riesgos. La efectividad de los arneses y las líneas de vida evitó lo que pudo haber sido el primer accidente fatal en lo que va del año en esa división. Pero el susto ha sido mayúsculo y las preguntas sobre las condiciones en que se realizan las labores contratadas siguen abiertas. La investigación deberá determinar si hubo fallas en los procedimientos, en la supervisión o en el diseño de la estructura que cedió.

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