ProActivo | Lima, Perú. Con el potencial de destrabar y atraer proyectos mineros que sumarían más de US$ 19,000 millones en inversiones, el Corredor Territorial del Norte constituye un modelo de desarrollo territorial integral diseñado para acelerar el cierre de brechas sociales en el país, que va más allá de ser una cartera de obras de infraestructura.
Esta propuesta estratégica busca utilizar a la minería como un «ancla» para articular un ecosistema multisectorial. A través de infraestructura compartida, gestión hídrica y digitalización, el objetivo es dinamizar de forma simultánea la agricultura, la ganadería y la economía local de la macrorregión.
Así lo concluyeron destacados líderes del sector y representantes internacionales durante el panel «Tejiendo propósito compartido en el Norte del Perú – Mirada de territorio y empleo diversificado», desarrollado en la Gala de Premiación de los Premios ProActivo 2026. Los expertos coincidieron en que el Perú debe abandonar la visión fragmentada de «proyecto por proyecto» para transitar hacia una gobernanza territorial conjunta, con una mirada de largo plazo (20 a 30 años).
Alianzas corporativas y la urgencia de una infraestructura base
Impulsado por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el Banco Mundial y el British Geological Survey (BGS), el plan del Corredor Territorial del Norte propone conectar Cajamarca y Lambayeque a través de puertos (como Puerto Eten), vías férreas, carreteras y represas.
Para ilustrar la viabilidad de este modelo, Miguel Incháustegui, presidente del Comité Organizador de los Premios ProActivo 2026 y Director de Asuntos Sociales y Corporativos de Pan American Silver Perú, precisó que compartir operaciones corporativas es una estrategia global en crecimiento ante la elevada demanda de minerales como el cobre.
“Esto no es un tema nuevo en el mundo. En Chile se ha suscrito un convenio entre Codelco y otras empresas para elaborar un plan minero conjunto. Este tipo de sinergias operativas logran costos unitarios alrededor del 15% menos y permiten contribuir mejor y más rápido al desarrollo del territorio, reduciendo la huella ambiental”, dijo el también ex Ministro de Energía y Minas.
El panel dejó en claro una condición indispensable: para que estas alianzas entre empresas funcionen, el Estado debe garantizar un «piso» logístico. Claudio Cáceres, vicepresidente de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Minera Las Bambas, destacó que esta infraestructura básica debe servir a todas las actividades económicas (como el agro) y no solo a la minería. Tomando como referente a Canadá, explicó que en sus regiones aisladas “las conexiones estaban, la infraestructura estaba; entonces venía el privado y obviamente se conectaba a esa red para poner en valor la actividad económica”.
En esa misma línea, Flor Pinares, gerente de Minería y Energía de la Embajada Británica en Perú, advirtió que el corredor peruano debe planificarse desde el «Día Cero» bajo un enfoque panorámico.
“El estudio del BGS señala que un factor crítico es la planificación integral y multisectorial. Esto es clave; no solamente proyecto por proyecto, tenemos que pensar en una visión integral del territorio”.
Desmitificando la crisis hídrica y planificando ante el clima
Uno de los momentos más reveladores del debate fue el replanteamiento del problema del agua en Cajamarca. Darío Zegarra, vicepresidente LATAC de Relaciones Externas y Sostenibilidad de Newmont, aclaró que el verdadero reto no es la escasez, sino la falta de obras para almacenar el recurso hídrico.
“La verdad es que estamos en una región donde llueve un metro y medio de agua todos los años. Hasta que pudimos caer en cuenta de que el desafío no es que falta agua, lo que está faltando es infraestructura para gestionarla. Y si el desafío se plantea de esa manera, entonces las oportunidades comienzan a aparecer”, remarcó Zegarra.
A este reto se suma la necesidad de contar con infraestructura resiliente. Flor Pinares destacó los hallazgos geológicos del BGS en la zona.
“En la región Cajamarca-Lambayeque existen fallas geológicas y deslizamientos de tierra. Es muy importante utilizar la tecnología para planificar la infraestructura que va a estar presente, incluyendo los retos del cambio climático”.
De la co-creación a la co-gestión: el rol de Obras por Impuestos
El panel enfatizó que diagnosticar brechas en el papel es insuficiente. El nuevo paradigma exige pasar a la «co-gestión» real entre el Estado y el sector privado, tomando como gran ejemplo la madurez del mecanismo de Obras por Impuestos (OxI).
“Vamos a co-crear esa visión, pero vamos a co-gestionar para lograr que las cosas realmente sucedan. Hace 16 años, Obras por Impuestos era muy distinta a la que tenemos hoy; han sido empresas y funcionarios públicos caminando juntos”, detalló Darío Zegarra. Además, dejó un mensaje de responsabilidad corporativa.
“Nos vemos como custodios de un encargo, de un recurso que es de una nación. No puede haber una empresa sostenible —creo que todos vamos a estar de acuerdo— cuando el territorio no lo es”.
La gestión social como el «corazón del negocio»
Los ponentes analizaron cómo la sostenibilidad debe dejar de ser vista como un «apagafuegos» o una transacción temporal para evitar conflictos. Claudio Cáceres fue enfático en la necesidad de incorporar el componente social en la matriz operativa, financiera y logística de las compañías.
“Lo principal para poder asegurar la sostenibilidad de una operación es integrar, desde el inicio, la gestión social en el corazón de cualquier decisión del negocio. No hay que pensar que es un tema aislado”, sostuvo el representante de Las Bambas.
Asimismo, destacó que el encadenamiento productivo local es la única vía para garantizar un futuro económico independiente post minería.
“La idea es justamente generar un desarrollo sostenible, más allá de la presencia de la empresa. La minera se va, pero estas empresas comunales y locales tienen que poder seguir prestando servicios rentables y a largo plazo”.
El debate hizo un llamado general a pasar del diálogo a los resultados tangibles, resumido en la reflexión de Miguel Incháustegui.
“Los sueños se convierten en realidad cuando se plasman en acciones concretas y medibles. Se ejecutan construyendo confianza entre los actores, con mucha perseverancia, unidad y generando más colaboración entre todos”.

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