Verónica Valderrama Garibaldi

Por: (Vicepresidenta de Recursos Humanos de Gold Fields -Región Las Américas) 

Después de más de 100 días de encierro, en un escenario extraño e incierto y con la enfermedad mucho más cerca de nosotros, han aflorado nuestros más profundos temores; generando en nosotros miedos, dudas y vulnerabilidad. Quienes compartimos la casa con nuestros familiares nos hemos adaptado a compartir 24 horas con ellos y hemos tenido que poner lo mejor de nuestra disposición y los que viven solos han tenido que adaptarse a esta soledad absoluta. Sin duda, son tiempos de mucha reflexión y replanteamiento de prioridades. En esta realidad, ¿cómo estás llevando tú este momento? ¿Cómo lo estás enfrentando? ¿Cómo te sientes?

A nivel personal, lo que más me ha dado la fuerza, la dirección y el compromiso interno para sobreponerme a diferentes situaciones ha sido tener un propósito de vida: el cual me ha permitido establecer prioridades sobre las acciones que quiero hacer y decir que no a aquellas cosas que me alejan de mis objetivos. Tener un propósito nos permite enfocarnos en lo que es realmente más importante para nosotros. Ser el timón de nuestro propio auto y tener el control de nosotros mismos ante una crisis o dificultad. Nosotros somos quienes elegimos cómo sentirnos ante la adversidad.

Si bien cada uno de nosotros enfrenta la realidad de manera distinta, con sus propios desafíos y retos, es nuestra (IE) la que nos permitirá manejar este tiempo de una mejor manera. Randy Pausch. profesor de la Universidad Carnegie Mellon, mencionaba: “No podemos cambiar las cartas que nos han dado, sólo decidir cómo jugar con ellas”, ya que hay factores que nosotros no podemos controlar y que tienen un impacto en nuestras vidas, como lo es hoy la crisis del Covid-19.

El ser humano necesita encontrar un sentido a su vida hasta en las situaciones más extremas, por ello, es importante plantearnos planes a corto plazo, mirar y planificar el futuro inmediato, pero viviendo el presente.

Mediante el desarrollo de la podemos manejar de una manera efectiva nuestras emociones y mejorar nuestra capacidad de adaptación a los cambios y nuestra resistencia natural a éstos. Cuando hablamos de , nos referimos a la capacidad que tiene el ser humano de reconocer, comprender y utilizar sus emociones de la mejor manera y entender las emociones de terceros para lograr una mejor conexión.

Dentro de las competencias clave de la se encuentra la empatia que se pone de manifiesto a la hora de comunicarnos y relacionarnos con los demás. La empatia es la capacidad de ver el mundo como lo ve la otra persona, para compartir y comprender sus sentimientos. necesidades, preocupaciones y estado emocional.

La resiliencia es otro concepto al que nos referimos cuando hablamos de IE y es igual de importante que ella, ya que nos ayuda en el manejo de las emociones y el control del estrés: para lograr el bienestar subjetivo e. incluso, la felicidad. Saber adaptarse con flexibilidad y salir fortalecido de la situación a la que uno se enfrenta.

Según Daniel Goleman “al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional”. Adicional a ello, menciona que los líderes efectivos deben tener una alta inteligencia emocional para motivar, inspirar y ganar la confianza de sus equipos y percibir cualquier posible fricción o problemas antes de que se vuelvan problemáticos.

Por tanto, la IE es, sin duda, una herramienta fundamental para poder sobrellevar situaciones de crisis, como la que vivimos actualmente, y es necesaria para definir el rumbo hacia nuestro desarrollo personal y el relacionamiento social y laboral con otros.

Fuente: Talentum Latam