Fernando D’Alessio Ipinza falleció ayer a los 82 años. Vicealmirante en retiro, fundador de Centrum PUCP y exministro de Salud y Educación, su partida conmueve los círculos académicos, militares y políticos del Perú.
Su nombre quedará ligado para siempre a la escuela de negocios de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En 1999, junto al entonces rector Salomón Lerner Febres, puso en marcha Centrum PUCP. La dirigió hasta 2017. Durante esas casi dos décadas, la institución dejó de ser un proyecto local para convertirse en un referente regional. Consiguió tres acreditaciones internacionales de gran prestigio y escaló posiciones en los rankings globales de programas de posgrado en administración. Miles de directivos de toda Latinoamérica pasaron por sus aulas bajo un modelo académico que D’Alessio supo construir con una mezcla poco común de disciplina castrense y visión empresarial.
Su formación comenzó en la Escuela Naval del Perú, donde se graduó con la Espada de Honor, la máxima distinción para un cadete. Ascendió hasta el grado de vicealmirante y ejerció el alto mando de la Comandancia General de Operaciones Navales. También dirigió la Escuela Naval y la Escuela de Guerra. Sin embargo, su inquietud intelectual lo empujó mucho más allá del ámbito militar. Obtuvo un doctorado en Administración de Negocios por la University of Phoenix y completó el Advanced Management Program en la Harvard Business School.
En la esfera pública, aceptó responsabilidades de alto calibre en momentos complejos. Fue ministro de Salud entre septiembre de 2017 y enero de 2018, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Después, en noviembre de 2020, asumió brevemente la cartera de Educación durante la gestión de Manuel Merino. Dos ministerios, dos contextos políticos muy distintos, y en ambos dejó la impresión de un funcionario metódico.
Publicó obras que se estudian en universidades de toda la región. El proceso estratégico: un enfoque de gerencia y Liderazgo y atributos gerenciales son lecturas obligatorias en muchas facultades de negocios. Durante más de 50 años combinó la docencia con la escritura, y sus libros han llegado a librerías y bibliotecas de diversos países. No se trataba de manuales livianos; ofrecían un enfoque riguroso, casi quirúrgico, de la administración.
Quienes compartieron responsabilidades con él destacan su carácter firme y su capacidad para generar consensos en entornos adversos. El legado que deja no se mide únicamente en acreditaciones o en libros publicados. También permanece en la manera en que concibió la gestión: como un ejercicio de responsabilidad integral, donde la estrategia no se divorcia de la ética.

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