Luis Alberto Arias Minaya

Los límites establecidos en las reglas fiscales para el 2022 le ponen una restricción a la agenda del Gobierno. Dan una señal al mercado, a las agencias calificadoras de riesgo soberano y, en general, a la población, de que va a haber una disciplina fiscal. Lo que sí es importante es que los ingresos tributarios crezcan sostenidamente para que el peso de los intereses en el presupuesto sea menor, según indica Luis Arias Minaya, exjefe de la Sunat.

¿A qué se refiere con esto último?

Muchas veces se ha dicho que el Perú pone límites conservadores porque, dada su baja presión tributaria (alrededor del 14% del PBI), el peso de los intereses es mayor que en países con igual grado de calificación crediticia. Si ese es el diagnóstico, la solución es clara: no es poner límites conservadores (bajos) al déficit fiscal y la deuda pública, sino tener un plan creíble de crecimiento sostenido de los ingresos públicos.

¿Qué tendría que hacer el Gobierno para incrementar los ingresos tributarios?

Lo primero que debemos tener claro es que este año la recuperación de los ingresos fiscales ha sobrepasado las estimaciones más optimistas oficiales y no oficiales. Admitiendo que la reactivación económica ha sido también más rápida de lo esperado. La evidencia muestra que la razón principal de eso es lo que podemos llamar el ‘efecto minero’, el impacto de las altas cotizaciones de los minerales.

¿Cuánto tiempo durará este nuevo boom de precios mineros y los altos ingresos tributarios?

Es difícil saberlo. Esperaría que en este quinquenio que se ha iniciado tengamos buenos precios de minerales y, por lo tanto, buena recaudación minera. Si tomamos en cuenta, además, que los grandes proyectos mineros que iniciaron operaciones en el año 2013-2015 (Las Bambas, Toromocho, entre otros) empiezan a pagar impuestos a la renta recién a partir del 2022.

Eso va a hacer que el acuerdo minero-tributario del 2011 vaya a coincidir por primera vez con buenos precios de los minerales y vamos a ver, como ya se da, la bondad de ese acuerdo.

¿Cuáles son los retos del Gobierno para lograr que los ingresos tributarios aumenten de manera permanente? Ellos han anunciado que harán cambios en el esquema tributario minero.

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Tenemos que separar la estrategia que se ha fijado el Gobierno de mejorar la participación del Estado en la torta de las utilidades mineras -lo que requiere una negociación-, de lo que considero debe ser una reforma tributaria que busque que la recaudación crezca sostenidamente.

Toda recaudación minera es volátil, aumenta cuando los precios de los minerales suben, y viceversa. El Estado no puede basar una estrategia económica en ingresos que son volátiles y temporales.

¿Por qué esto último no es recomendable para un gobierno?

Si bien es cierto que en estos 4 o 5 años vamos a tener buenos ingresos mineros, como política de Estado se debe buscar que los ingresos crezcan sostenidamente, sobre todo si se quiere realizar reformas estructurales que la pandemia nos ha mostrado que son necesarias.

¿Cuáles son esas reformas?

El Perú necesita, en primer lugar, un mejor sistema de protección social (salud, pensiones). En segundo lugar, tiene brechas de infraestructura enormes, en educación, carreteras, saneamiento, y estas deben ser cerradas. Para ambos objetivos necesitamos una presión tributaria mayor.

¿Qué tanto mayor debería ser la presión tributaria?

Que la presión tributaria del Perú (que se mantiene alrededor del 14% del PBI) sea 5, 6 puntos del PBI por debajo del promedio de América Latina significa un reto enorme. Ningún país puede crecer sostenidamente ni redistribuir con esa presión tributaria tan baja.

Pero la renegociación minera debe ir por una vía y la reforma tributaria por otra, y en ambos casos hay retos importantes que afrontar.

Renegociación

¿Cómo puede renegociar el Gobierno, sin matar a la ‘gallina de los huevos de oro’?

Cualquier gobierno va a aspirar a tener una mayor participación en la renta minera, eso está claro, pero esa mayor participación debe buscar un nivel que sea compatible con la competitividad del país.

¿En qué sentido?

Los países con los cuales competimos para atraer inversión tienen tasas impositivas que implican una participación que tiene el Estado en la renta minera, que va entre 40% y 50%. Perú está alrededor del punto medio de ese rango y tiene espacio para mejorar la participación mediante una negociación que debería hacerse respetando la estructura del sistema tributario minero actual.

¿Cuál es esa estructura tributaria minera?

Aparte del Impuesto a la Renta, hay una regalía minera y un impuesto especial a la minería. Ambos se calculan a partir de la utilidad operativa y ambos aumentan la carga tributaria cuando los precios de los minerales mejoran. En estos dos tributos puede haber un espacio donde, para niveles altos de rentabilidad, las tasas sean mayores.

¿Se refiere a poner escalas del impuesto más altas para niveles de ingresos mayores?

No sé si más escalas, pero sí tasas moderadamente mayores para mejorar la participación cuando los precios de los minerales crecen. El otro espacio para negociar tiene que ver con la base imponible para estos tributos. En el acuerdo minero del 2011 se estableció que la base imponible sea la utilidad operativa. Este método es sumamente atractivo para la inversión, y sí creo que es más conveniente para el Perú.

¿Qué opina de renegociar los contratos mineros caso por caso como ha anunciado el Gobierno?

Buscar una estrategia de renegociación individual, caso por caso, de los contratos mineros no es recomendable ni factible. Yo tuve la oportunidad de participar en la renegociación de los contratos mineros en el 2011 y esta se dio en el marco de conversaciones con todas las empresas mineras a la vez, los gremios empresariales, la SNMPE.

Fue una sola negociación, muy rápida, se hizo en un solo mes y en setiembre de ese año todo estaba aprobado.

¿Cree que estamos en una coyuntura política favorable para esa renegociación?

Renegociar en las actuales circunstancias no creo que sea el momento más adecuado, porque ya entramos en el componente político y a los cuestionamientos que, desde diversos sectores y bancadas, se hace al actual Gabinete.

Debemos tener en cuenta que cualquier acuerdo que se logre en la mesa de negociación tiene que ser ratificado por una ley del Congreso. Si el Gobierno no tiene la mayoría de votos en el Congreso para aprobar leyes, entonces mal podría hacer en sentarse a la mesa a negociar.

Reforma tributaria

En lo que se refiere a la reforma tributaria, ¿qué medidas puede llevar adelante este Gobierno?

Hay cosas que se pueden hacer sin ley y otras que requieren de leyes. Le daría particular importancia a fortalecer a las instituciones, la gestión y los sistemas informáticos, y las bases de datos.

¿Y qué medidas concretas deberían orientarse a esos objetivos?

El país requiere un catastro nacional de predios que hoy no tiene y que es un instrumento importante para combatir la evasión tributaria (ver nota vinculada).

Luego, poner el énfasis en la lucha contra la evasión y elusión tributaria, para lo cual debe haber un plan nacional que involucre no solo a la Sunat, sino a otras entidades del Estado.

¿A quiénes más debería involucrar ese plan nacional?

La lucha contra la evasión y elusión tributaria debe ser liderada por el MEF e incorporar a la Sunat, al INEI, al Reniec, entre otros, a fin de cruzar bases de datos de todas estas instituciones, para determinar bolsones de evasión de impuestos. También hay que fortalecer la implementación de la factura electrónica.

Catastro nacional de predios, una reforma urgente

El catastro nacional de predios es instrumento que se debe implementar, porque va a ser útil no solo a las municipalidades del país (muy pocas tienen uno) para recaudar mejor el impuesto predial e incrementar de manera sustancial su recaudación, sino también va a ayudar al Gobierno nacional a tener un enfoque territorial de la actividad económica, lo cual le va a permitir mejorar la recaudación de los impuestos nacionales, en particular el Impuesto a la Renta.

Así lo señala Luis Alberto Arias, quien afirma que es una reforma estructural necesaria. “El catastro predial nacional debe estar a cargo de una entidad que puede ser una nueva que se cree, o que sea la propia Sunat la encargada de diseñar, normar e implementarlo, juntamente con las municipalidades y gobiernos regionales.

El catastro nacional abarcará todos los predios destinados a distintos usos y no solo a aquellos que se usan para casa habitación. “Se trata de un catastro de todos los predios del país que tienen usos comerciales, industriales y de vivienda”, precisa. Es un instrumento poderoso también, por ejemplo, para luchar contra la informalidad, ya que buena parte de la informalidad económica se da en predios que son informales, que no están registrados, agregó.

Fuente: Gestión