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México y Brasil fortalecen alianza energética entre Pemex y Petrobras

Sheinbaum y Lula

La tarde del jueves 13 de agosto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una videollamada con su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. La conversación tuvo un solo tema de fondo: la creciente cooperación energética entre dos de las economías más grandes de América Latina. En el centro de la agenda estuvo la alianza entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, las dos principales empresas petroleras estatales de la región.

Sheinbaum publicó en redes sociales un resumen del encuentro. «Hablamos sobre los importantes avances conjuntos en materia de comercio, así como la colaboración entre Pemex y Petrobras», escribió. No fue una llamada protocolar. Llegó pocos días después de la VI Reunión de la Comisión Binacional Brasil-México, donde funcionarios de ambos gobiernos revisaron la agenda bilateral con énfasis en energía y comercio.

El diálogo ocurre en un momento en que ambas petroleras han acelerado sus negociaciones. El 23 de junio, en Río de Janeiro, firmaron un memorando de entendimiento para establecer una cooperación estratégica en exploración y producción de hidrocarburos. Ese acuerdo, con una vigencia inicial de dos años, permite a Pemex acceder a la vasta experiencia de Petrobras en operaciones marítimas complejas, mientras que para la compañía brasileña representa una oportunidad para reponer reservas y posicionarse en una zona del Golfo de México poco explorada.

Pero el avance más relevante se conoció el 7 de agosto. Ambas empresas negocian un segundo acuerdo que amplía la cooperación al refino y la venta de combustibles. La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, explicó en rueda de prensa que la alianza tiene dos vertientes: una para explorar y producir conjuntamente en aguas mexicanas del Golfo, tanto someras como profundas; y otra para cooperar en acciones de refino y mercado. El primer acuerdo ya está en marcha. El segundo, centrado en el perfeccionamiento del refino, la comercialización de combustibles y el aprovechamiento de biocombustibles como el etanol y el biodiésel, está listo para ser firmado.

Chambriard fue clara sobre el potencial de esta alianza. México, dijo, es un país prioritario para Petrobras. «Las posibilidades de asociación son inmensas para Brasil y para México, así como para Petrobras y para Pemex», afirmó. La directora de Exploración y Producción de Petrobras, Sylvia Anjos, añadió que el acuerdo ya en marcha prevé cooperación en revitalización de campos maduros, exploración sísmica en nuevas áreas y exploración en aguas profundas y ultraprofundas. Petrobras quiere llevar al Golfo de México su experiencia en el presal, el horizonte de explotación en aguas muy profundas que concentra el 80% de la producción brasileña.

En la videollamada, Sheinbaum también reconoció los resultados económicos de Brasil bajo el gobierno de Lula: crecimiento superior al 3%, inflación moderada y reducción del desempleo. «México y Brasil comparten la visión de prosperidad, bienestar y soberanía», señaló la mandataria. «Estamos convencidos de que, trabajando de manera coordinada, podemos fortalecer todavía más los vínculos económicos, comerciales y energéticos».

Sheinbaum y Lula han mantenido una postura de coordinación y diálogo regional frente a la incertidumbre generada desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. La alianza Pemex-Petrobras no es solo un acuerdo energético; es una señal política. Dos de los países más influyentes de América Latina deciden fortalecer lazos en un sector estratégico, en un momento en que las reglas del comercio global se han vuelto más impredecibles.

El primer memorando de entendimiento ya está en marcha. El segundo, listo para firmarse. La pregunta ahora no es si la cooperación se concretará, sino qué tan lejos puede llegar.

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