
La madrugada del pasado martes 24 de noviembre una intervención policial alteró el vibrante amanecer de la bahía de Iquitos, en la región Loreto. Esa mañana, la fiscalía ambiental ingresó a las instalaciones de uno de los puertos más importantes de la Amazonía peruana y quebró el acostumbrado ajetreo de madereros y estibadores. El fiscal Pablo Ormeño llegó acompañado de policías y ordenó la inmovilización de lo que hasta hoy es el mayor cargamento de madera de origen ilegal en el Perú: 1.312 metros cúbicos de pies tablares, equivalente a lo transportado por 60 camiones de carga pesada. La mercadería, valorizada en 1.6 millones de soles, tenía como destino México y Estados Unidos. Gran parte de la madera confiscada era propiedad de una de las mayores exportadoras del país: la compañía Inversiones La Oroza S.R.L.
Antecedentes
Problemas en decomiso
Lobbies en el Congreso
Edwin Chota: la última víctima del tráfico de madera.
El dato
Otra parte de la carga permanece en la embarcación Yacukallpa. Debe volver al puerto de Iquitos.






















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