derrame de petróleo en Ventanilla

Por: Mónica Belling 

La erupción de Tonga a mucha distancia de Perú, puso en evidencia nuevamente ciertas fallas de reacción ante emergencias que sufre el país. El sábado 15 de enero ocurrió el derrame del petróleo de Repsol y ya pasaron varios días. Entre el silencio y la negación de la responsabilidad; y la acusación de cuánto debe pagar o una comisión investigadora, el reloj sigue marcando en contra de la vida marítima, en contra de la reputación de un país megadiverso y en contra de una actividad que tiene la posibilidad de actuar rápidamente para contener la expansión de la marea negra, pero que lamentablemente no está ocurriendo así.

La industria petrolera conlleva de por si a tener actividades de alto riesgo, por lo que existe una serie de protocolos y planes de contingencia ante eventos como el que se vive. Todo indica que el sistema de seguridad falló y seguramente será motivo de diversas investigaciones en el ámbito, legal y también profesional, seguramente será tratado con la debida diligencia por los entes respectivos. Hoy lo crítico es contener la marea negra, delimitar su expansión y salvar la vida marina que se pueda, sobre todo considerando que ya fueron afectadas zonas de reservas naturales marinas.

Cada minuto cuenta. El apremio para actuar no puede ser reemplazado por manifiestos políticos o silencios perniciosos. Es un tema que afecta al país y demanda que se aceleren las faenas de contención y salvataje.
Además, la población tiene derecho a estar informada de qué acciones se están tomando para contener la marea, para remediar la contaminación, atender a las poblaciones y pescadores afectados, así como rescatar a los animales en grave peligro. Existen técnicos realmente experimentados en el mundo para poder colaborar en esta gran tarea. La población tiene el derecho de conocer cómo se dispondrán los residuos y que no sea el caso de improvisadas empresas tecnológicas que atiendan la grave situación.

A la fecha, algunos ejecutivos relacionados a los hidrocarburos han manifestado su disposición para ayudar a ejecutar las labores necesarias, solo necesitan que Repsol salga del ostracismo en el que se encuentra y que nada ayuda. Los gremios de hidrocarburos aún no expresan su comunicado, seguramente pronto la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía se pronunciará al respecto, el tiempo apremia.

Al momento, el Viceministro de Hidrocarburos no ha emitido información alguna. No hay declaraciones del Ministro de Energía y Minas y desde el gobierno se maneja políticamente la emergencia ambiental, que fundamentalmente es técnica. La presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez, dio cuenta que el Consejo de Ministros acordó “la conformación de un Comité de Crisis para responder de manera articulada al desastre ecológico ocasionado por el derrame de petróleo de la empresa Repsol, en el mar de Ventanilla”. Una nueva promesa de la premier: “Acciones inmediatas y concretas frente a la grave contaminación ambiental por el derrame de más 6 mil barriles de petróleo”. Aunque no dijo cuáles serán esas acciones en concreto.
El comité de crisis está liderado por presidente de la República, Pedro Castillo e integrado por los ministerios del Ambiente (MINAM), Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), Defensa, Producción, Energía y Minas, así como Relaciones Exteriores, con la participación de PCM.

Seguramente las investigaciones estarán entre la erupción de Tonga, las alertas de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas – DICAPI; y la preparación y acción de la empresa ante este tipo de eventos.
La nota de color la puso el presidente Castillo, quien asistió hoy, pasado el mediodía, a las orillas del desastre ambiental, en Ventanilla (Lima), para firmar un esperado decreto que declara de interés nacional la emergencia climática. Él se convirtió por un instante en el centro de los flashes.