La parálisis de proyectos estratégicos y la falta de articulación territorial amenazan la competitividad del país en pleno superciclo de metales. Es fundamental contar con una administración pública ágil que destrabe las inversiones estratégicas y optimice el marco regulatorio y un Estado capaz de tomar las decisiones difíciles.
ProActivo | LIMA, julio de 2026. La ventana de oportunidad que ofrece la demanda global de minerales críticos para la transición energética podría cerrarse pronto para el Perú. Mientras competidores directos como Chile y Argentina aceleran sus condiciones de atracción de capitales, el ecosistema de inversión peruano enfrenta un serio riesgo de estancamiento debido a la sobrecarga normativa e insensible al tiempo, la falta de articulación en el territorio y la toma de decisiones políticas con sesgo populista.
Ante este escenario, diversas voces del ámbito técnico y del sector público advierten que del diagnóstico se requiere una transición urgente hacia un «Estado inteligente y estratégico» capaz de destrabar inversiones mediante reglas claras y seguridad jurídica.
Menos populismo, más rigor técnico
En el marco de la Gala de Premios ProActivo 2026, Denisse Miralles, actual Directora de Inversiones Descentralizadas (e) en ProInversión y quien cuenta con la perspectiva política de haber sido Premier de la República y ministra de Economía y Finanzas, analizó con dureza y objetividad los factores internos que frenan el desarrollo nacional.
Para Miralles, la configuración política de los últimos años ha distorsionado la toma de decisiones, dejando de lado el análisis técnico:
«Hemos tenido presiones y las decisiones no se han estado tomando técnicamente, sino políticamente, en algunos casos, de manera populista. Creo que ese es el espacio que tenemos que dejar» — enfatizó la expremier.
Asimismo, señaló que el país debe autoconvocarse en este segundo semestre de 2026 para generar liderazgos positivos en las regiones, especialmente ante el próximo cambio de autoridades locales en octubre, exigiendo una hoja de ruta clara y articulada para evitar que el gobierno central y las regiones gestionen bajo objetivos opuestos.
El uso estratégico de Obras por Impuestos (OxI) y APPs
La clave para destrabar el desarrollo territorial no pasa únicamente por descentralizar recursos, sino por saber ejecutarlos a través de corredores logísticos y proyectos integrados. En este sentido, la visión de Miralles propone tres líneas de acción urgentes:
- Diseño de carteras articuladas: Romper con la atomización de obras y pasar a planificar bajo un enfoque territorial, donde la infraestructura conecte y beneficie a todos los actores de una misma región al mismo tiempo.
- Un «Estado inteligente y selectivo»: El país no puede financiarlo todo a la vez. Es imperativo que el sector público seleccione estratégicamente si un proyecto estratégico se ejecuta vía Asociación Público-Privada (APP), Obras por Impuestos (OxI) o inversión pública directa.
- Sinergia multiactor: El desarrollo no es una tarea exclusiva del Estado. Es vital convocar de manera activa a la empresa privada, la academia y los colegios profesionales para co-diseñar la competitividad de cada región.
El potencial del subsuelo y la oportunidad
Uno de los puntos más críticos del debate actual es el contraste entre la riqueza potencial del Perú y su incapacidad para ponerla en valor de manera oportuna. Mientras la burocracia dilata los procesos, los capitales migran a países vecinos con menores trabas administrativas.
En ese sentido, la exministra de Economía remarcó que se necesita la determinación política de un gobierno fuerte para abordar los conflictos sociales y otorgar licencias sociales de manera eficiente.
“Ese recurso debajo del subsuelo no le está generando bienestar a nadie. Tenemos que articular rápidamente para que esos proyectos sean viables (…). Tenemos competidores cercanos con mejores condiciones y con menos burocracia, así que no debemos perder esta oportunidad”, puntualizó.
Superar la “admiración por los reglamentos y procedimientos”
La reflexión apunta a una reforma profunda en los organismos reguladores del Estado. Si bien el Perú construyó una institucionalidad regulatoria respetable en décadas pasadas, hoy el exceso de trámites actúa como un freno de mano para la reactivación económica.
La propuesta de Miralles de cara al inicio del nuevo gobierno es dejar atrás la “admiración por los reglamentos y procedimientos” cuando estos no están enfocados en el bienestar real del ciudadano, simplificando la burocracia e incluso evaluando alianzas de comercialización y sinergias logísticas con países vecinos de Sudamérica (Argentina y Chile) para competir en bloque frente al mercado global.























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