Premios ProActivo 2026

Reino Unido impulsa la economía circular al extraer oro de teléfonos desechados para fabricar joyas

residuos electrónicos de teléfonos

En las instalaciones de la Royal Mint en Llantrisant, a unos quince kilómetros al noroeste de Cardiff, los antiguos teléfonos fijos del Banco de Inglaterra son desmontados pieza por pieza y sumergidos en grandes tanques químicos. No buscan monedas. Buscan oro. La institución pública encargada de fabricar las monedas del Reino Unido ha convertido los residuos electrónicos en una auténtica mina urbana, y de esa materia prima extrae el metal precioso para transformarlo en joyas de alta gama.

La planta abrió sus puertas hace dos años. Actualmente procesa alrededor de 4,000 toneladas de aparatos desechados al año, de los cuales recupera unos 400 kilos de oro. Cada teléfono de escritorio contiene aproximadamente 30 miligramos del metal, un valor cercano a las 3 libras esterlinas; un teléfono móvil moderno ronda las 4 libras esterlinas. El oro se utiliza en circuitos electrónicos porque conduce bien la electricidad y no se oxida con el paso del tiempo. Pero esa misma estabilidad química lo hace difícil de extraer.

Los métodos tradicionales para recuperarlo suelen ser agresivos: fundir los componentes a temperaturas muy altas o emplear mezclas de ácidos corrosivos que generan residuos contaminantes. La Royal Mint ha optado por una ruta distinta. Su tecnología, patentada por la empresa canadiense Excir, disuelve el oro a temperatura ambiente mediante un líquido químico que puede reutilizarse en varios ciclos. El proceso genera pocos residuos y consume poca energía, lo que lo convierte en una alternativa más limpia. La química Kate Griffiths lo demuestra colocando componentes electrónicos en un baño químico y añadiendo reactivos hasta que se forma un polvo dorado fino.

Una vez refinado para aumentar su pureza, el oro extraído se destina a la marca «886», cuyo nombre remite al año de fundación de la institución. En el taller de joyería, artesanos como John Powell, de 63 años, trabajan el metal reciclado con las mismas técnicas tradicionales que aplicaban sobre oro recién extraído. Powell lo dice sin titubeos: no sería capaz de distinguir si está puliendo material reciclado o convencional.

El contexto económico empuja en la misma dirección. El precio del oro alcanzó un récord de casi US$ 5,600 por onza en enero de 2026, y aunque luego retrocedió hasta los US$ 4,000, la volatilidad mantiene el interés por cualquier fuente alternativa de suministro. Jason Hallett, profesor del Imperial College de Londres, lo plantea en términos prácticos: cuando el precio es tan elevado, el costo del tratamiento para recuperarlo se vuelve irrelevante. «Es una situación beneficiosa para todos», sostiene, siempre que los nuevos métodos no disparen el consumo energético ni las emisiones.

A escala mundial, el reciclaje de residuos electrónicos sigue siendo una asignatura pendiente. Según un informe de Naciones Unidas de 2022, apenas el 22.3 % fue recolectado y reciclado de manera adecuada. El tratamiento inadecuado libera plomo, mercurio y plásticos al medio ambiente, y contribuye al calentamiento global. La apuesta de la Royal Mint es todavía una gota en el océano, pero apunta en la dirección correcta: convertir la basura digital en un recurso valioso, con un impacto ambiental menor y un retorno económico que, al menos por ahora, justifica el esfuerzo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *