
El oro tocó un mínimo de dos semanas el lunes, afectado por una apreciación del dólar, en una semana en que los inversores estarán atentos a los discursos de las autoridades de la Reserva Federal en busca de pistas sobre más medidas de estímulo para revivir una economía golpeada por…

Los precios del oro subían el viernes, impulsados por la debilidad del dólar y la prolongada preocupación sobre una recuperación económica que se vio acentuada por la elevada cifra de solicitudes de beneficios por desempleo en Estados Unidos.

Los precios del petróleo subieron casi un 3% el martes, apoyados por las interrupciones de la oferta provocadas por un huracán en Estados Unidos, pero la preocupación por la demanda se hacía sentir en pronósticos de una recuperación de la pandemia más lenta de lo esperado.

El oro subía el martes a su mayor nivel en casi dos semanas, impulsado por un dólar más débil y expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos refuerce su política monetaria expansiva.

Los precios del petróleo caían el lunes en medio de las preocupaciones por una estancada recuperación de la economía mundial y un descenso de la demanda, y luego de que Libia anunció que pondría fin a un bloqueo de meses para reanudar la producción, agregando aún más suministros al mercado.

El gigante petrolero británico BP, que desea que sus actividades sean más respetuosas con el medioambiente, anunció el jueves que ha comenzado a explorar el sector de la energía eólica en el mar, gracias a una asociación con el grupo noruego Equinor en Estados Unidos.

El valor de las exportaciones peruanas a China, Estados Unidos y Japón, sus principales mercados de destino, aumentó en julio, con crecimientos superiores al 20%, según información de la Sunat.

El oro caía el miércoles por la apreciación del dólar y algunos inversores vendían el lingote para compensar las pérdidas de una reciente liquidación de acciones, pero las preocupaciones por el retraso en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus limitaban el descenso del metal.

La ambición de EE.UU. y Europa de impulsar la producción de materias primas raras utilizadas en vehículos eléctricos y turbinas eólicas y reducir la dependencia de China enfrentará obstáculos, incluidos costos más altos y preocupaciones ambientales.