ProActivo | En una reciente conversación en el podcast Rimanakuy, Miguel Incháustegui, director de Asuntos Sociales Corporativos de Pan American Silver Perú, analizó los desafíos críticos que enfrenta el sector minero peruano en el 2026. Con una visión que combina su experiencia en la gestión pública y la alta dirección empresarial, Incháustegui advirtió que la demora en la ejecución de políticas de gobernanza podría costar al Perú su posición estratégica en el mercado global de metales.
La urgencia de los minerales críticos
Para el exministro de Energía y Minas, el contexto global de cambio de matriz energética coloca al Perú en una posición privilegiada, pero con fecha de caducidad. La demanda mundial de cobre y otros minerales críticos exige una respuesta inmediata del Estado peruano para mejorar su gobernanza.
“Se necesita de los minerales críticos y el Perú está bendecido con varios, especialmente el cobre. ¿Por qué digo que es una nueva oportunidad? Porque deberíamos trabajar con más fuerza el tema de mejorar la gobernanza de ese sector”.
Incháustegui alertó sobre el retraso en las metas trazadas originalmente en espacios como Rimay (Centro de Convergencia y Buenas Prácticas Minero-Energéticas), y dijo que el tiempo corre en contra: “Tenemos una ventana de oportunidad con el cambio de matriz energética a nivel mundial, que se va achicando. La visión de Rimay se hizo el 2018 (…) hubiéramos querido que en el 2026 hablemos de los avances, la idea era llegar al 2030. Pero lo que hubo es una demora, cambio de autoridades, de presidentes, de ministros. Ya no vamos a llegar; tendremos que renovarla para el 2040″.
Diálogo técnico para sinergias operativas
En ese sentido, recordó que el Perú posee una cartera de 64,000 millones de dólares en proyectos, de los cuales el 70% corresponden a cobre, lo que subraya la importancia de innovar en sinergias operativas para reducir impactos sociales y ambientales.
En su intervención señaló que Cajamarca tiene cuatro proyectos de cobre, Apurímac tiene tres o cuatro más, mientras que Arequipa, Cusco y Moquegua también tienen proyectos en cartera.
“El desarrollo en Cajamarca de cinco relaveras, cinco plantas y 500 camiones es inviable porque genera un impacto que la población no aceptará. Los espacios para mejorar la gobernanza deben ir en paralelo con un diálogo técnico para lograr las sinergias”, explicó.
Incháustegui destacó al libro “Desarrollo Territorial y Minería”, del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, que confirma que las regiones donde hay minería se diferencian muy poco de aquellas donde no hay minería. “Significa que su desarrollo no está ayudando a resolver las necesidades y las brechas sociales existentes. No es responsabilidad de las empresas, es del gobierno; pero los gobiernos no tienen la capacidad técnica, hay corrupción, por lo que debemos mejorar esta gobernanza para poner al centro el desarrollo del territorio y ver cómo colabora este sector (minero) con esa resolución de las necesidades, a través del diálogo y la construcción de confianza”, manifestó.
Asimismo, enfatizó en el sentido de urgencia para aprovechar esta ventana de oportunidad que tiene el país, por la demanda de los minerales críticos. “Podemos perder esta oportunidad que es valiosa. El ejemplo de Rimay fue justamente un espacio multiactor en el cual se definió cómo construir esta visión de la minería. Debió haberse planificado la política; aunque se está haciendo, es a paso de tortuga y debería hacerse más rápido. Debemos enfocarnos en mejorar la gobernanza”, anotó.
El analista señaló cómo Australia ha podido planificar bien su desarrollo y ha definido una política con las comunidades indígenas, en tanto que en Perú un tema relevante es el de los derechos superficiales.
Un llamado a la academia y las empresas: No esperar al Gobierno
Ante la fragilidad institucional y la inestabilidad política, Incháustegui hizo un llamado a la academia y al sector privado para que tomen la iniciativa de convocar al diálogo multiactor, ante la falta de decisión desde el Estado, y dijo: “¿Vamos a esperar a que el gobierno nuevamente nos convoque para hacer este diálogo, para ver cómo va la visión o para construir la política? La academia, la universidad y las empresas deberían exigir al Gobierno que lo haga”.
El exministro observó la postura de “comodidad” desde algunos sectores frente a la falta de liderazgo oficial, recordando que la gobernanza exitosa es responsabilidad de todos los actores: “A veces nos ponemos muy cómodos diciendo: ‘Como el gobierno no convoca, yo voy por mi lado’. Pero está comprobado (…) que cuando tienes una mejor gobernanza y promueves el diálogo, puedes resolver las necesidades del corto, mediano y largo plazo”.

