En el marco de sus tres décadas de operaciones en el Perú, Komatsu-Mitsui Maquinarias Perú (KMMP) se consolida como un socio estratégico clave para el desarrollo minero en una de las geografías más desafiantes del mundo. Julio Molina, CEO de la compañía, analiza la evolución de su portafolio —que incluye la reciente instalación en Antamina de la pala mecánica más grande del mundo— y detalla la hoja de ruta de la empresa hacia la automatización, la descarbonización y la ciberseguridad para los años 2027 y 2028, reafirmando su confianza en el talento local y el crecimiento sostenido del país.
¿Cómo adaptan sus soluciones a los desafíos geográficos de la cordillera peruana?
El desarrollo de KMMP va a la par de las últimas tres décadas de la minería peruana. Comenzamos trayendo el primer camión eléctrico de 240 toneladas para el proyecto Lagunas Norte de Barrick. Conforme los pits se hicieron más profundos y complejos, el producto evolucionó. Hoy suministramos camiones de 400 toneladas para disminuir la congestión en mina y optimizar el rendimiento. Esta escala requirió también sistemas de carguío mayores; por ello, acabamos de instalar en Antamina la pala 4800, la más grande del mundo. Iniciamos operaciones con 200 personas y hoy somos más de 3,500 colaboradores para brindar atención 24/7. Adaptamos los equipos junto con la fábrica porque las aplicaciones para Perú y Chile son de primer nivel.
¿Qué aspectos de la posventa han sido críticos para consolidar la confianza del cliente en este mercado?
Aplicamos el principio “Gemba”, el negocio se hace en el campo, al lado del cliente. Tenemos operaciones en las principales minas con personal entrenado las 24 horas. Nos enorgullece que casi el 100% de la atención técnica se realice con profesionales peruanos capacitados por nosotros, lo que implica gestionar cerca de 2,000 técnicos. Además, estructuramos una cadena de suministro con grandes talleres en el Callao y en La Joya (Arequipa) para la reparación de componentes mineros, y así reducir riesgos.
¿Qué ventajas operativas ofrece la pala 4800 instalada en Antamina?
Es la pala más grande del mundo y no tiene rival; es capaz de cargar un camión de 400 toneladas en solo tres pases. En minería, un pase más o un pase menos define la rentabilidad de la operación. Sus competidoras son palas más estándar. Nosotros contamos con la 4100, que es la más popular en el Perú, pero la tendencia apunta a migrar hacia estos modelos gigantes para ganar productividad.
¿Este diseño de pala gigante fue exclusivo para Antamina?
Es un diseño creado especialmente para las condiciones de los Andes en Chile y Perú. La unidad que recibe Antamina es la número cinco del mundo. Las cuatro anteriores operan en Minera Escondida en Chile. Antamina incorporará la quinta, la sexta y la séptima de este tipo.
¿Cómo ha sido la experiencia de trabajo con otras grandes mineras del país?
Extraordinaria y muy exigente. Por ejemplo, Antamina impulsó el desarrollo conjunto con la fábrica del camión de 400 toneladas y de la pala gigante, un proyecto que tomó más de 10 años. En Cerro Verde ejecutamos un programa de economía circular: reconstruimos 50 camiones que acumulaban más de 100,000 horas de uso en Indonesia y hoy operan perfectamente. Próximamente acompañaremos también a Southern Perú en el proyecto Tía María.
¿De qué manera insertan a las comunidades y a los proveedores locales en su cadena de valor?
La sostenibilidad requiere que la población perciba el beneficio real de la minería. Trabajamos en dos frentes. Primero, integramos a proveedores locales cercanos a las operaciones adecuándonos a los programas de cada unidad minera. Segundo, facilitamos que los residentes locales accedan a empleos de alta calidad mediante programas de entrenamiento; ofrecemos prácticas a los hijos de los comuneros becados por las minas y financiamos fondos sociales conjuntos en nuestros contratos de servicio.
Además, capacitamos a pequeñas empresas para que cumplan con nuestros estándares corporativos. Tras emitir nuestro reporte de sostenibilidad, asesoramos a 10 empresas proveedoras para que elaboren su propio reporte resumido de sostenibilidad.
En el frente ambiental, ¿qué acciones concretas están implementando?
En los productos, pasamos a motores diésel de mejor combustión que reducen el consumo y disminuyen la huella de carbono. Próximamente introduciremos camiones híbridos y, en el futuro, unidades 100% eléctricas. En nuestras instalaciones físicas, implementamos plantas recicladoras de agua y contamos con contratos de energía verde en la mayoría de sedes. Reducir la huella ambiental no es solo tarea de las mineras, sino de todos los proveedores del sector.
¿Cómo avanza la automatización de operaciones y qué impacto tiene sobre el trabajador?
El factor más importante de la automatización es la seguridad, pues retira a las personas de la línea de fuego. Operar camiones autónomos o teleoperar equipos desde fuera del pit eleva los estándares de protección. Actualmente trabajamos en la remotización de perforadoras y proyectamos implementar nuestro primer proyecto autónomo en el Perú entre los años 2028 y 2029.
Esto responde también a la futura dificultad de llevar personal a las minas bajo regímenes de campamento. Además, la automatización eleva la participación de la mujer en minería, ya que los centros de control remoto en las ciudades resultan muy atractivos para profesionales de ingeniería.
¿Cuáles son las prioridades tecnológicas que analizan con las mineras?
Las compañías mineras gestionan tres frentes principales: automatización, digitalización y descarbonización para migrar hacia energías limpias, manteniendo siempre la seguridad como base y la productividad como meta. La gran minería liderará esta adopción tecnológica y, posteriormente, la mediana minería incorporará la remotización.
¿Cuenta el Perú con profesionales capacitados para sostener esta migración hacia la autonomía?
Sí, el mercado peruano tiene técnicos e ingenieros de excelente nivel. Como compañía tenemos la obligación de asegurar el soporte local sin depender de los ingenieros de fábrica. Con miras a los proyectos autónomos proyectados para 2027 y 2028, ya tenemos personal entrenándose activamente en Chile para asegurar la transferencia tecnológica.
¿Cómo evalúa el avance del monitoreo predictivo y el manejo de Big Data?
Muy positivo. El reto actual no es la disponibilidad de datos, sino cómo se utilizan. Todas las grandes mineras ejecutan desarrollos propios en transporte o chancado mediante inteligencia artificial y algoritmos. Sin embargo, el factor diferenciador hoy es la ciberseguridad. Es sencillo conectar un equipo, lo difícil es hacerlo sin riesgos. En las conversaciones con los mineros vemos que la prioridad actual se ha invertido: primero exigen ciberseguridad y luego evalúan las mejoras operativas. En KMMP contamos con un departamento completo dedicado a este rubro para garantizar la integridad de las operaciones conectadas.
Al cumplir tres décadas en el mercado local, ¿cuál proyecta que sea el legado de su gestión?
Primero, mi agradecimiento a los clientes por su confianza a largo plazo, ya que adquirir un camión implica un vínculo de 15 años y una pala de 25 a 30 años de compromiso mutuo. También al país, a las comunidades y al equipo humano que construyó las bases de la empresa desde que iniciamos el soporte minero en 2004 con el proyecto Lagunas Norte.
Nuestro objetivo actual es dejar una empresa de primer nivel, técnicamente disciplinada, que responda a la confianza del mercado con seguridad, eficiencia y operaciones limpias, sirviendo de base para las siguientes generaciones de líderes.
Nuestro propósito final es empujar el crecimiento del Perú a través de una minería más segura, digital y sostenible.





















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