Four Futures, EY Perú

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ProActivo | El futuro de la minería se define hoy en la trazabilidad total. Al integrar métricas de derechos humanos y contabilidad de carbono de “Alcance 3”, las compañías están configurando un nuevo ecosistema donde la formalidad constituye un requisito imperativo para garantizar la supervivencia operativa ante los cambios en los patrones globales de consumo.

El desafío de la interconexión

Durante la reciente exposición de EY Perú denominada “Four Futures”, se planteó que existe el cuestionamiento sobre por qué poner el cambio climático en la agenda si aún no se avanza lo suficiente. Sin embargo, este tema no debe verse como algo que compita con otras cuestiones urgentes o prioritarias, ni como elementos aislados que deban generar un ranking. Por el contrario, se trata de diferentes desafíos que confluyen al mismo tiempo y cuya interacción puede generar un panorama más resiliente.

En ese sentido, hablar de sostenibilidad y cambio climático puede verse inicialmente como un riesgo, especialmente al tener que adecuarse a nuevas normativas y cambios en los patrones del mercado. No obstante, representa también una oportunidad para aquellos negocios que ya vienen avanzando bajo un marco de formalidad y esquemas de cumplimiento claros y fortalecidos.

“Al enfocarnos principalmente en este sector, la minería ilegal seguirá siendo un aspecto crítico. Por ello, es necesaria una conjunción entre lo que debe hacerse desde el marco normativo y los reguladores asociados, junto con las estrategias que implementan las empresas para evitar interacciones con sistemas que puedan afectar la operación”, precisó Nadia Malpartida, gerente senior de Servicios de Sostenibilidad y Cambio Climático de EY Perú.

Las empresas “ancla” y la formalización forzosa

Las normativas existentes definen además cuáles son los aspectos principales en materia de sostenibilidad. Por ejemplo, a través de estándares como Copper Mark o IRMA, se motiva a las empresas a informar sobre su gestión dentro de toda su cadena de valor. Lo que implica que, además de evaluar y priorizar riesgos vinculados a conflictos sociales, derechos humanos o prácticas laborales en su propia operación, lo hagan en toda su red de servicios.

Dado que muchas empresas de la grande y mediana minería se abastecen de mineros artesanales, la fijación de controles para mitigar riesgos en estos canales es fundamental. Establecer este control sobre la cadena de valor es, precisamente, uno de los temas centrales que las empresas del sector están gestionando actualmente y que debe verse fortalecido y acompañado por las normativas y la regulación vigentes.

En este nuevo paradigma, las grandes mineras asumen un rol de “elemento ancla”.

Impacto directo en la economía local

Transparencia obligatoria. Todo lo que los proveedores gestionen deberá ser divulgado por la empresa matriz.

Presión hacia la formalidad. Las pequeñas empresas se ven forzadas a alinearse a métricas para mantener sus contratos.

Control de emisiones. La contabilidad de carbono de Alcance 3 obliga a las grandes mineras a fiscalizar la performance ambiental de sus socios comerciales.

Las empresas de la gran minería deberán reportar tanto su propia gestión como la de proveedores que las acompañan en su operación. Así, las mineras más pequeñas que interactúan y hacen negocios con las grandes compañías se verán frente a una nueva realidad: “Al existir la obligación de divulgar esta información, los proveedores pequeños tendrán que adoptar métricas, alinearse a nuevos estándares y caminar hacia la formalidad para poder seguir siendo parte de la cadena comercial”, dijo Antonio Benites, socio líder de Servicios de Sostenibilidad y Cambio Climático de EY Perú.

Este impacto se observa claramente en la contabilidad de carbono, que tiene tres alcances. El 1 y 2 corresponden a la gestión propia, y el 3 está referido a la contribución de las emisiones de la cadena de valor. Con ello se busca ayudar a transformar el sector y mitigar riesgos de minería ilegal.

Finalmente, los expertos de EY Perú concluyeron que esta regulación, que ahora se extiende a evaluaciones de debida diligencia profunda en derechos humanos y condiciones laborales, es la clave para un sector minero capaz de adaptarse a las normativas globales y fortalecer el marco de formalidad en el país.

Four Futures

El análisis “Four Futures” presenta un panorama global y nacional que proyecta cuatro escenarios ante los desafíos geopolíticos, socioeconómicos, climáticos y ambientales sobre lo que puede ocurrirle al planeta, según las acciones que hoy se tomen.

En cuanto al ámbito nacional, la presentación analiza el avance de la sostenibilidad en el sector minero en Perú y señala: la minería sostiene la economía peruana y articula el desarrollo territorial; el sector tiene una posición privilegiada en la transición energética global; las reglas del juego están cambiando con más exigencia y mayor escrutinio; los riesgos del sector son cada vez más complejos y visibles; y que integrar la sostenibilidad en el “core” del negocio es una ventaja competitiva.

Del mismo modo, indica que para transitar hacia una “Nueva Economía” basada en el equilibrio entre el bienestar del planeta y el bienestar humano, más allá de la sostenibilidad corporativa tradicional, se establecen cinco principios rectores (suficiencia, circularidad, pensamiento sistémico, valor redefinido, y equidad y justicia) que se apoyan en pilares como la tecnología y las finanzas.

Es así que el análisis de EY propone que las empresas integren la responsabilidad social y ambiental de manera sistémica en su ADN operativo, colaborando con toda su red para satisfacer necesidades dentro de los límites planetarios.

Dato:

La implementación de la contabilidad de carbono en sus tres niveles (1, 2 y 3) se ha convertido en el eje central para que las mineras medianas y grandes eviten riesgos de mercado y se adecúen a los nuevos patrones internacionales.