Roberto De La Tore CCL

  • Presidente de la Cámara de Comercio de Lima analizó junto con destacados economistas los retos que enfrentará el próximo gobierno y destacó la necesidad de implementar el Plan Nacional de Productividad y Competitividad para ampliar el crecimiento del PBI potencial.

El desafío político en el Perú no debe ser ganar las elecciones, sino gobernar bien, recuperar el crecimiento económico y tomar decisiones pensando en el futuro, afirmó Roberto De La Tore, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), tras inaugurar el Quo Vadis XVII Foro Internacional de Economía Visión Perú 2030: Estrategias del próximo gobierno para el desarrollo.

De La Tore sostuvo que si el Perú no está creciendo a tasas de 6 % anual no es por falta de potencial, sino por ausencia de decisiones. “Tenemos recursos, una comunidad empresarial fuerte, una sociedad trabajadora y fundamentos macroeconómicos; solo hace falta tomar decisiones puntuales”, manifestó.

En ese sentido, señaló que el próximo gobierno debe mejorar la confianza, impulsar proyectos de infraestructura, fomentar las Asociaciones Público-Privadas (APP), promover la formalidad laboral mediante reformas tributarias y de empleo. Además, indicó que es necesario reducir procesos y regulaciones, alinear la educación a las necesidades productivas y enfrentar la inseguridad ciudadana.

Impulso a la inversión privada

En el Quo Vadis también participó el viceministro de Economía, Eloy Durán, quien anunció que en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se trabaja en nuevas normas para impulsar la inversión privada y adelantó un fuerte impulso a Obras por Impuestos, mecanismo que podría superar los S/12,000 millones por la incorporación de proyectos de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN).

Durán agregó que uno de los retos para el próximo año será reducir el déficit fiscal a 1.4 % del PBI, tal como está previsto.

En esa línea coincidió Adrián Armas, gerente central de Estudios Económicos del BCRP. Para el economista, las perspectivas económicas del país son favorables tanto por el contexto internacional como por la confianza empresarial; sin embargo, subrayó que es indispensable mantener el déficit fiscal bajo control y aplicar medidas orientadas a elevar la productividad y el PBI potencial.

Armas remarcó que uno de los activos más importantes del Perú es su estabilidad económica y defendió la importancia de mantener un alto nivel de reservas internacionales. “Las reservas no son para gastarse; ya se gastaron en los años 80 y sabemos lo que pasa cuando se deja a la moneda sin respaldo”, afirmó, aludiendo a la mayor crisis económica que atravesó el país en el siglo pasado.

Mejorar la productividad

Por su parte, el exministro del MEF, Luis Carranza, sostuvo que la economía peruana “no requiere grandes reformas macro; necesitamos muchas reformas micro, en las que la parte técnica juegue un rol central y que el clientelismo político dé un paso al costado”.

Carranza señaló que uno de los principales desafíos es revertir la baja productividad que registra el país en los últimos años, lo que limita la capacidad de crecimiento económico.

En ese mismo sentido, Óscar Chávez, jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la CCL, indicó que se debe acelerar la implementación del Plan Nacional de Productividad y Competitividad, al considerarlo una ruta clave para ampliar el crecimiento potencial del país.

Para ello, explicó que la agenda pasa por aumentar la inversión en capital e infraestructura, ejecutar una reforma tributaria, desarrollar capital humano e innovación y, fundamentalmente, impulsar la adopción de tecnología e inteligencia artificial. “La adopción de tecnología es hoy una necesidad básica”, enfatizó.

Las ponencias del Quo Vadis fueron comentadas por un panel de alto nivel dirigido por Santiago Rojas, gerente regional norte de CAF, e integrado por Roxana Barrantes, miembro del directorio del BCRP; Milton von Hesse, exministro de Agricultura; y Matilde Bardón, representante del Grupo BID en Perú.

El foro dejó como principal conclusión que el reto del próximo gobierno no solo será sostener la estabilidad macroeconómica, sino también ejecutar reformas que permitan elevar productividad, destrabar inversiones y sentar bases para un crecimiento sostenido e inclusivo.