La Pampa
Tocaron la puerta tres veces y luego se escuchó decir: “Venimos por el caso del señor ‘Chino’, somos la seguridad de la trocha”. Eran las 1130 de la noche y se trataba de tres desconocidos que portaban armas de corto y largo alcance. Así lo contó a la policía especializada de la Divincri de Puerto Maldonado (Madre de Dios) la pareja de Benito Humeres Surco, agricultor de Alto Manuani, localidad ubicada en el kilómetro 116 de la vía Interoceánica en La Pampa.

Acto seguido, continuó narrando la mujer, Humeres abrió la puerta y unos desconocidos lo encañonaron y se lo llevaron por un camino al interior de la parcela agrícola para “conversar Luego de 10 minutos, se escuchó un disparo y todo quedó en silencio.

La mujer temió por su vida y esperó que amaneciera para ir en busca de su pareja. Una vez de día, a 500 metros de la casa, lo encontró tirado boca abajo en el suelo, en un charco de sangre, con una herida en el oído izquierdo por un proyectil de arma de fuego. Según el reporte de la comisaría de Santa Rosa, del distrito de Inambari, el asesinato sucedió el 10 de febrero del 2020.

De acuerdo con testimonios que pudo recoger este Diario en el lugar, un mes antes del homicidio, un minero de La Pampa, a quien solo se le conoce como ‘El Chino’, le ofreció en varias oportunidades comprarle su terreno agrícola a Benito Humeres, pero este siempre se lo negó. Y no fue el único caso, sino que forma parte de una serie de asesinatos en esta zona de Madre de Dios. Según fuentes de la PNP, desde febrero del 2019 a agosto del 2021 al menos 30 personas han sido victimadas.

El peligro ronda

Si hablan o ponen la denuncia, “ellos matan a toda la familia”, dijo Rafael Condo Huilca, presidente de la Federación Agraria de Madre de Dios. El dirigente aseguró que estos asesinatos se produjeron como represalia porque los agricultores se niegan a alquilar o vender sus tierras para la minería ilegal. “La Pampa ha vuelto a ser tierra de nadie, donde la vida no vale nada”, sentenció Condo.

Una persona, a quien llamaremos Camila para proteger su identidad, relató a este Diario que los mineros ilegales quieren comprar las parcelas u ofrecen pagar semanalmente por cada motor que utilizan en sus actividades ilegales. Ella es agricultora en la comunidad de Virgen de la Candelaria, en el kilómetro 110 de la Interoceánica, en La Pampa. Su parcela fue invadida por los mineros ilegales después del operativo Mercurio 2019.

En marzo del 2019, Camila puso una denuncia por minería ilegal en el Cuarto Despacho de la Fiscalía Corporativa Especializada en Materia Ambiental del Ministerio Público de Puerto Maldonado. Tres días después, recibió una llamada amenazante en su celular. Los delincuentes se habían enterado de la denuncia y, con palabras vulgares, le recriminaron por haberla interpuesto y le describieron la ropa que vestía cuando fue a la fiscalía.

Camila relató que no encontró respuestas a sus denuncias en el 2019, por lo que temiendo por su vida, en enero del 2020, viajó a Lima para presentarlas en la Fiscalía de Materia Ambiental de la capital. Pero según ella, no encontró apoyo, sino reproches. Agrega que una fiscal le dijo que como su parcela estaba en el corredor minero, no era de su competencia, y la mandó con la Fiscalía de Crimen Organizado para que investigara las amenazas.

A lo largo de este año, El Comercio ha podido constatar que estas parcelas agrícolas están desforestadas, no hay árbol en pie ni plantaciones agrícolas, salvo la presencia de mineros ilegales que operan día y noche en las parcelas de Benito Humeres, Abelardo Cañihua Nina, Primitiva Gutiérrez, y la de Camila. Al final nadie investigó ni desalojó a nadie.

Actualmente, en La Pampa han quedado dos campamentos: el fuerte Pachacútec de las Fuerzas Especiales del Ejército y la base de la Dirección de Operaciones Especiales de la PNP. Estos puestos fueron instalados en febrero del 2019 con el operativo Mercurio, que en ese momento desalojó a más de 20 mil mineros ilegales.

Grupo criminal

Hasta hace unos años, en La Pampa operaba la organización criminal Los Guardianes de la Trocha, cuyo cabecilla era conocido como ‘Venado’. En el 2017, durante un operativo policial, los miembros de esta organización fueron capturados, mas no ‘Venado’.

Según fuentes policiales, en la actualidad, Los Guardianes de la Trocha continúan realizando sus actividades delictivas pero con dos cabecillas: ‘Tony’ y ‘Rodrigo’. Ellos se habrían dividido La Pampa: ‘Tony’ controla y da “seguridad” [los obligan a pagar cupos] a los comercios, bares y prostíbulos asentados al borde de la vía Interoceánica, y ‘Rodrigo’ controla y brinda “seguridad” a los mineros ilegales que trabajan en la margen derecha de esta zona.

La organización, según fuentes policiales, habría expandido sus actividades desde La Pampa hasta el corredor minero, esto es, hasta la zona donde está permitida la actividad minera. Asimismo, habría impuesto nuevos cupos: S/500 mensuales por cada maquinaria pesada (retroexcavadora, cargador frontal), S/300 por cada motor de balsa, S/300 por cada negocio, taller, restaurante, bar o prostíbulo.

Fuente: El Comercio