Verónica Valderrama

ProActivo | Cuando sobrevino la pandemia, Gold Fields potenció las acciones alusivas a su lema, “La gente es el alma del negocio”, que data de hace 10 años y está orientado a la seguridad y salud de sus trabajadores y familiares, así como de las comunidades de su entorno.

“Hoy en día (la consigna) es ¡vamos por el Perú, vamos por la gente, vamos por el bienestar de las personas!”, demandó Verónica Valderrama, vicepresidenta de Recursos Humanos de Gold Fields Región las Américas, al intervenir en el Webinar: “La gente es el alma del negocio”, organizado por ProActivo.

Destacó que en el caso de Gold Fields, los indicadores en ese terreno colaborativo tienen un 96% de satisfacción “nuestra gente cree en la organización, cree en lo que hacemos”.

“Lo más importante del mensaje que queremos transmitir, es que realmente es una empresa que se preocupa por la gente, y que todas las organizaciones hagan lo propio, como muchas ya lo hacen, y se sumen a esta cruzada solidaria”, agregó.

Remarcó que como integrante de APERHU, conformada por directores y vicepresidentes del área de recursos humanos de muchas empresas, “nunca en mi vida he visto tanta contribución, tanta amistad, tanto apoyo, ideas puestas sobre la mesa sin importar la competencia”.

Eliminando jerarquías

Explicó que en los últimos 10 años Gold Fields trabaja bajo una cultura de cercanía con su gente. “Poco a poco hemos tratado de eliminar las jerarquías para hacer de las puertas abiertas una realidad, lo que refleja el cuidado y cariño que tiene la empresa con nosotros”, añadió.

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Ante la pandemia “nuestra gente tenía que sentir que estamos con ellos”

Dijo que ante el surgimiento del Covid-19 se puso en marcha un plan de ayuda, que potenció de inmediato el apoyo psicológico al personal, ante la cuarentena dispuesta por el gobierno que puso a todos “en shock”.

“Esta situación nos toca por igual, y nos damos cuenta que somos seres humanos, independientemente de la función que ejerzamos en una organización, y nos decimos ¿ahora qué hacemos? ¿cómo nos apoyamos? ¿cómo ayudamos a nuestra gente?”, testimonió.

Añadió que entonces, la empresa -con más de 1,200 personas en mina- de inmediato coordinó con su equipo directivo y estableció contacto con su gente en la mina, “para empezar a darles soporte y sintieran que estábamos cerca de ellos”.

“Esos primeros pasos de conexión, marcaron a nuestra gente para que se comprometiera con todo a seguir dando lo mejor en la operación, y tocó que muchos nos quedamos en casa trabajando”, anotó.

Plan logístico

Refirió que se armó un retador plan logístico con múltiples actividades para dar soporte en seguridad y salud al personal, familiares y colaboradores que también estaban en la mina; para estabilizar la vida emocional y salud mental.

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La meta del plan, explicó, tuvo como meta buscar el equilibrio entre la vida laboral y personal. “Con acciones de cuidado de nuestra gente y familias; buscamos que se sientan bien”, acotó.

“En la mina activamos un staff médico muy potente, sobre la base que ya teníamos, para brindar el soporte que necesitaba nuestra gente, aplicando las pruebas moleculares de entrada y salida de las operaciones”, citó.

Paralelamente acercaron esta ayuda a las comunidades del entorno de sus operaciones. “Cuando hablamos de ‘las personas son el alma del negocio’ también nos referimos a nuestros vecinos, quienes son pieza fundamental para que podamos operar. Es más, un alto porcentaje de nuestros colaboradores son de la comunidad. Teníamos también que darles esa tranquilidad”, mencionó.

Atención médica las 24 horas y descarte de contagios

“Empezamos a llevar a los médicos al domicilio del personal de mina, lo cual les daba mucha tranquilidad. Las clínicas estaban llenas, la gente tenía miedo de salir, por lo que los médicos también visitaban a nuestros colaboradores y hacían consultas por internet, con mayor foco psicológico”, relató.

Pormenorizó que para reducir contagios entre los trabajadores de la mina y evitar que se propaguen, se adoptó el trabajo en células conformadas por 10 o 15 personas, llegando a tener hasta 78 células de trabajo.

“Se invirtió muchísimo dinero, pero más allá de la plata, está la obligación de cuidar a nuestras personas para que puedan ir a trabajar tranquilos y sus familias puedan quedarse también tranquilas en casa”, puntualizó.

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La comunicación fue una herramienta vital

Señaló que una de las fortalezas, desarrollada por Golds Fields frente al Covid, fue la comunicación cercana, proactiva y educativa, que enseñó a la gente, mediante mensajes potentes, a adoptar las medidas de prevención obligatorias que la pandemia exigía, y en lo cual la internet y todas sus variantes, así como la radio, tuvieron un rol relevante.

Asimismo, elogió el trabajo de los médicos, que trasmitieron confianza para enfrentar la situación, “y hemos tenido más de 60 guías prácticas con tips, ideas, figuras, videos”.

En la mina se redujeron fuertemente los contagios, y si alguien lo estaba, automáticamente toda la célula que integraba era retirada del campamento y llevada a un hotel; en donde era monitoreada para ver si presentaban algún síntoma o si daban positivo o no, y que, de ser así, eran enviados al hospital.

Apuntó que la pandemia, ha servido para innovar, “mirar las oportunidades y las cosas que realmente valen en la vida y poner en nuestra escala de valores las cosas en el lugar que deben estar”.

“Cuidémonos, ayudémonos los unos a los otros, contribuyamos con nuestro país. Un granito de arena suma”, recomendó al concluir su ponencia “La gente es el alma del negocio”, proyecto que participó en Premios ProActivo 2020.